27 feb. 2015

La nueva guerra fría

Los actuales acontecimientos en Ucrania no solo tienen que ver con desacuerdos internos relativos a un mayor acercamiento a la Unión Europea o al mantenimiento de las tradicionales relaciones con Rusia. Tampoco es posible explicar los sucesos de las últimas semanas simplemente como el estallido de tensiones étnicas o nacionales existentes desde siempre en una región en donde conviven grupos propiamente ucranianos junto a otros de origen ruso (muy mayoritarios en ciertas regiones) y tártaros, entre otros.
Las divergencias entre partidarios de Rusia y los amigos de la UE habían encontrado fórmulas de arreglo (incluyendo elecciones anticipadas) que sin embargo fracasaron por la acción de comandos especializados en el sabotaje y la acción directa, y por la indecisión del gobierno, ahora depuesto. Las nuevas autoridades parecen incapaces de controlar el poder que les entregaron las turbas y se muestran aún más débiles frente a la espiral de tendencias separatistas que primero llevaron a la secesión de Crimea y su incorporación a Rusia (a la que siempre perteneció hasta que Moscú la anexó a Ucrania en los años 50 cuando ambas pertenecían a la Unión Soviética) y ahora se extienden por diversas localidades del este del país.
Pero la orientación más o menos europea o rusa del país y los encuadres problemáticos de sus regiones en la unidad nacional se podrían solventar sin violencia y mediante las negociaciones entre las partes implicadas si se hubiese podido neutralizar la pugna entre las grandes potencias que, de un modo u otro, editan de nuevo los conflictos de la Guerra Fría que sostuvo Occidente con el Campo Socialista. En la práctica son precisamente las grandes potencias las que ahora deciden el futuro de los pueblos de Ucrania: Estados Unidos y la EU de una parte, y Rusia de la otra, convertida ahora -junto a China- en la mayor competencia del capitalismo occidental por asegurarse materias primas, mercados, zonas de influencia y control de las vías del comercio mundial.
Si ayer Occidente justificaba la Guerra Fría como una cruzada contra el comunismo y como el propósito de llevar la democracia burguesa y la economía de mercado a todo el planeta, ahora el discurso se reduce a proclamar de nuevo la vocación civilizadora y democrática del Occidente rico frente a las pretensiones de Rusia y China, dos nuevas potencias que les disputan el dominio mundial. Aunque ya no cabe la excusa de combatir el comunismo siempre se puede utilizar el expediente de la lucha contra dictaduras odiosas nacidas de las entrañas del despotismo asiático (Rusia) o - por qué no- el renacer del conocido “peligro amarillo” (China) que de nuevo amenaza la civilización cristiana y occidental.
La Nueva Guerra Fría carece del velo beatífico de antaño. Ni Rusia ni China promueven la revolución socialista mundial ni Occidente la democracias representativa puesto que su propósito es la dominación mundial al precio que sea necesario. Se trata del viejo cálculo de traficantes que repite en las nuevas condiciones aquellas guerras coloniales mediante las cuales se saqueó todo el planeta y se crearon los grandes imperios de la era moderna. Por supuesto, todos se justifican con las más bellas palabras y con los más sanos propósitos. Pero sería de enorme ingenuidad no ver la intervención de Occidente en las guerras en curso, en las ocupaciones territoriales y en la sistemática destrucción de países enteros (Irak, Pakistán, Afganistán, libia y Siria entre los casos más recientes) o la abierta intervención mediante golpes de estado (Egipto). En ningún caso estas acciones se deben a la preocupación del Occidente rico por la suerte de estos pueblos. En realidad, luego de la “cruzada salvadora” solo queda destrucción y muerte. No es una coincidencia que los lugares en conflicto abierto formen un arco estratégico, parte del cerco global que las grandes potencias capitalistas tradicionales tienden alrededor de sus mayores competidores, Rusia y China.
Igual sucede en África, un escenario clave de esta Nueva Guerra Fría. Allí resultan idénticos los protagonistas y apenas cambian los métodos mediante los cuales los conflictos internos de cualquier país de la periferia del sistema se pueden convertir en la excusa perfecta para dirimir la confrontación de las grandes potencias. Y cuando no hay motivos, sencillamente se generan, que en eso también resultan grandes maestros los agentes de la desestabilización, sean éstos las empresas multinacionales o directamente los servicios secretos de las potencias.
Resulta todo un sarcasmo que Occidente acuse a los rusos de “intervenir” en los asuntos internos de Ucrania cuando es evidente su propia responsabilidad en los acontecimientos mediante la grosera injerencia de sus diplomáticos y de sus organizaciones “no gubernamentales”, sin que falten sus comandos de espías, saboteadores y desestabilizadores de cualquier gobierno incómodo. En este caso ha sido el débil gobierno de Yanukovich. Pero las experiencias de Yugoslavia y Libia seguramente sirvieron para que Moscú tomara nota y las cosas discurran ahora de diferente forma en Siria y Ucrania. En ambos casos el gobierno ruso vio el asunto como un movimiento de Occidente en su contra y reaccionó en consecuencia.
En América Latina esta Nueva Guerra Fría tiene ahora su principal escenario en Venezuela pero tampoco desatiende otros flancos como Ecuador y Bolivia ni la mayor preocupación de Occidente por Brasil, dadas sus dimensiones. Pero al parecer Maduro va saliendo airoso de la mayor ofensiva en su contra por parte de los instrumentos de Occidente (la llamada “oposición” interna). Igual de importante es la actitud de la mayoría de los gobiernos de la región que a diferencia de otras épocas rechazan abiertamente la utilización de métodos de desestabilización y guerra civil tan parecidos a los usados en Ucrania y detrás de los cuales, manejando los hilos, aparecen los mismos protagonistas externos. En efecto, más allá de los problemas de Venezuela, de las limitaciones de su sistema democrático o de la eficiencia de su gobierno para hacerles frente, se trata de deshacerse de un líder nacionalista incómodo (Maduro) para garantizar a Occidente el suministro de petróleo. Podría ocurrir que, en el contexto de esta guerra global entre potencias, los hidrocarburos venezolanos terminaran en China, afectando de lleno el suministro a los Estados Unidos (De Venezuela le llega casi el 15% de su consumo diario).
A las batallas de Ucrania o Venezuela seguirán seguramente otras, todas ellas en apariencia tan solo resultado de problemas internos pero en las que será imposible no ver la mano interesada de las grandes potencias en pugna. Sin embargo, y al igual que sucedió durante la Guerra Fría, los países afectados pueden aprovechar estas pugnas en su propio beneficio. En el caso de América Latina los gobiernos nacionalistas y de progreso - objetivos preferentes del capitalismo occidental- además de su integración en un bloque fuerte de naciones se pueden beneficiar de la pugna entre Occidente y el bloque ruso-chino tejiendo nuevas alianzas, y mediante la diversificación comercial disminuir la actual y casi única dependencia económica, tecnológica y militar de Occidente.
Cuba consiguió derrotar nada menos que a la primera potencia mundial con la ayuda del campo socialista. Da igual si esa ayuda fue una muestra desinteresada de Internacionalismo Proletario o resultado del interés soviético por poner en jaque a su rival (o ambas cosas). El hecho concreto es que los cubanos supieron hacer un uso muy inteligente y pragmático de esa ayuda sin la cual quién sabe qué suerte hubiese corrido su proyecto revolucionario. La autarquía es un ideal seguramente muy loable pero casi impracticable para países pequeños y sobre todo atrasados económica y tecnológicamente. De allí la importancia de los proyectos de integración regional en curso, los que bien gestionados ayudan a reforzar la soberanía nacional y potencian la capacidad efectiva de auto-determinación. En estos tiempos de Nueva Guerra Fría valen mucho las lecciones del pasado. Si Occidente opta por algún tipo de agresión cuando considere afectados sus intereses a estos países siempre les quedan Pekin y Moscú, no porque ellos encarnen ideales de libertad o democracia sino porque están en capacidad de comprar y vender, de suerte que ningún bloqueo lleve a la derrota de un proyecto nacional de progreso. Mientras la dependencia sea un lastre siempre es mejor diversificarla y no estar sometidos a los designios de un único centro de poder. Texto: Juan Diego García. Ver: Buscando al enemigo

26 feb. 2015

Finanzas 'opacas' (Parte II de II)


                               El blanqueo sofisticado de dinero sucio  

El grupo empresarial Zeta Gas, el monopolio del gas licuado en México, opera con una red  de 85 sociedades, algunas meras sociedades instrumentales, entre las que se incluye Zetagas Holding radicada en Luxemburgo; según la prensa mexicana en, Agosto 2007, era objeto de investigación porque debido a su gran dimensión financiera estaba estructuralmente expuesta al blanqueo de capitales ilícitos.  Los 'Informes para 2007 y para 2006 de la Oficina contra el Narcotráfico del Departamento de Estado de los EEUU' dedican varias páginas a Luxemburgo; bajo una prosa aséptica aportan datos significativos de la importancia del fenómeno del lavado de dinero sucio en el Gran Ducado, aunque se reconozca un reciente esfuerzo de las autoridades por lograr un mayor control.  Destaca el hecho de que la mayoría de los bancos registrados allí sean filiales de bancos de Alemania, Francia, Bélgica, Italia y Suiza, de donde procede el mayor volumen de la actividad financiera, por lo que los clientes de esas nacionalidades suelen aparecer implicados en  un número significativo de informes sobre transacciones sospechosas. Aunque este microestado no sea un eje importante en la distribución de droga en Europa la dimensión y “el grado  de sofisticación” de su centro financiero ofrece grandes oportunidades para el negocio del dinero sucio, relacionado con el narcotráfico y la financiación del terrorismo. Estas observaciones son avaladas por el Informe del FMI de Diciembre de 2004 aunque considera que Luxemburgo dispone de “un sólido marco legal  y de supervisión penal de antiblanqueo y contra la financiación del terrorismo” y “en general cumple con casi todas las recomendaciones del GAFI” del cual es miembro. Pero ese marco legal es de dudosa eficacia en la práctica porque el alto volumen de negocios transfronterizos, el secreto bancario riguroso, la banca personalizada y “ciertos vehículos para inversiones” crean un entorno difícil para la efectividad de las medidas contra la financiación del terrorismo y el antiblanqueo, con un factor añadido en el escenario porque  este país carece de información sobre las operaciones transnacionales. El Informe de 2007 recomienda a Luxemburgo el refuerzo de la prevención del abuso de su sector financiero, regulando el uso continuado de acciones al portador y la ratificación del Convenio de la ONU contra la Delincuencia Transnacional Organizada. Ambos Informes citados señalan que la legislación del sector financiero de Luxemburgo refleja en gran medida las directivas europeas sobre blanqueo,  señalando deficiencias legislativas como la carencia de una base legal clara para la unidad de inteligencia financiera (la Cellule de Renseignement Financier), reclamándole que regule legalmente la utilización de acciones al portador y establezca normas sobre información de los movimientos transfronterizos de moneda.  La legislación luxemburguesa  autoriza la inaplicación de las normas del secreto bancario, estando los profesionales obligados a cooperar con las investigaciones; pero las estructuras formales y legales ocultan los vínculos sociales estrechos y las conexiones locales en este diminuto país donde una oligarquía influyente controla los resortes estatales, como revelan los libros del periodista francés Denis Robert, que corroboran el rasgo común a todos los paraísos  fiscales offshore en los que una élite local resulta beneficiaria directa de los negocios financieros con los no residentes.  Para lograr la condena judicial por lavado de dinero sucio, los fiscales tienen que demostrar la intencionalidad criminal, no bastando la negligencia que puede ser objeto de  multas elevadas. La intensa actividad de la delincuencia financiera ha hecho que el numero de informes sobre operaciones sospechosas detectadas aumentaron más del doble de 2001 a 2004, para descender al año siguiente. El Informe estadounidense menciona una serie de casos sometidos a procesos judiciales de los últimos años con datos sobre el desbordamiento que sufren las autoridades para controlar una actividad financiera tan voluminosa donde el marco neoliberal imperante con mecanismos opacos.  Y subraya que solamente se haya producido un procesamiento  sobre blanqueo, que aún estaba pendiente; y para 2007 estaba previsto la celebración de otro juicio más sobre blanqueo. Lo que  es un indicio de una gran actividad persecutoria del lavado de dinero sucio en el Gran Ducado.

Clearstream  International  

El auge financiero de Luxemburgo se asocia a la organización de la compensación y liquidación de las operaciones financieras transnacionales y sus pagos, sustituyendo las remesas de papel de los títulos y valores por anotaciones electrónicas, mediante la creación de Cedel, luego Clearstream. Esta cámara de compensación( clearing)  facilita las operaciones financieras por vía electrónica  (compras de acciones, bonos, depósitos, préstamos), que se ven simplificadas y consolidadas regularmente mediante la compensación electrónica interbancaria, que consiste en la acumulación de créditos y deudas de los operadores económicos y su liquidación y abono de los saldos resultantes, reduciéndose o eliminándose  el desplazamiento de efectivo; además del registro y garantía de la solvencia de la contraparte.  Cedel-Clearstream  junto con Euroclear en Bélgica son las dos sociedades de compensación de rango internacional en Europa.  Desde Julio de 2002 opera Clearstream International, resultado de la fusión de Cedel International y Deutsche Börse Clearing, la cámara de la Bolsa Alemana, propiedad del Deutsche Börse Group se ha convertido en proveedor principal de servicios de intercambio y liquidación de pagos sobre valores de renta fija y variable, mediante la compensación, liquidación y custodia de valores. En Diciembre de 2005, de las transacciones procesadas  sólo el  22%  se registran como operaciones bursátiles y el  78% son OTC (Over The Counter) operaciones extrabursátiles. En años recientes, los libros del periodista francés  Denis Robert (Revelation$, La boîte noire) revelaron las prácticas  de dudosa legalidad aplicadas por este “banco de bancos” como verdadera caja negra de las transacciones financieras relacionadas muchas con operaciones de dinero negro, mediante un doble sistema de cuentas codificadas, secretas o no publicadas, que  permitían a  bancos y grandes corporaciones efectuar transferencias que no quedaban reflejadas en los listados oficiales de la entidad; por lo general se trataba de cuentas de filiales domiciliadas en notorios paraísos fiscales offshore; por este sistema circularon operaciones de grandes escándalos financieros como el famoso caso del Banco Ambrosiano y la Banca rusa Menatep. En 2006 2007, Clearstream daba su nombre a otro escándalo político que implicaba a agentes del espionaje, jueces  y ministros del  Gobierno francés, mediante la  utilización de  sus listados, falsificados  esta vez al parecer.

LOS HOLDINGS FINANCIEROS SIN TRANSPARENCIA

En la actualidad, tras los EEUU, Luxemburgo es el segundo centro más importante en el mercado mundial de los fondos de inversión, gestionando  fondos con un valor combinado  de 1,7 billones de euros (unos 2,18 billones de dólares), según registra la Oficina estadounidense citada, siendo las compañías de seguros y de reaseguros los actores clave; dispone de una banca importante  y de una capitalización bursátil muy  superior a  la de las islas Caimán, Singapur o Hong Kong.  En 2006 había establecidos 154 bancos con un balance total de 824,000 millones de euros, casi veinticinco veces el valor del PIB luxemburgués, otro rasgo común a todos los centros offshore.  Y en la Bolsa de Luxemburgo cotizaban más de 35,000 títulos de valores emitidos por casi 4,100 entidades de unos cien países diferentes; y una nueva legislación aprobada permite la constitución de fondos de capital riesgo o societé  d´investissement en capital a risqué (Sicar). Y es que “su estricta legislación sobre secreto bancario permite a las instituciones financieras internacionales beneficiarse de y  operar una amplia gama de servicios  y actividades” bajo unas normas asumidas por sus profesionales bancarios, que pueden ser sancionados fuertemente por la revelación de datos sobre los clientes.

Los  holdings  29 y las SOPARFI

El emblema  del paraíso fiscal de Luxemburgo son los holdings 1929 -“H. 29”  en la terminología de los iniciados-  que al amparo de una regulación original de las sociedades de cartera de valores tienen por objeto poseer y administrar las participaciones financieras en el capital de otras sociedades, ofreciendo como mayor atractivo sus ventajas fiscales y su confidencialidad. Son los “holdings puros”  regulados por la ley desde 1929 que hay que distinguir de las sociedades de participación financiera (SOPARFI) amparados por otra ley de 1990.  Las diferencias esenciales entre ambas modalidades de sociedades de cartera son fiscales; mientras la SOPARFI esta sujeta a los impuestos, quedando exentos solamente los dividendos y las plusvalías por cesión de participación, el holding 1929 disfruta de una fiscalidad reducida al 1 % de la aportación en el momento de la suscripción del capital, y la tasa de pago anual  del 0,2 % del capital desembolsado; no pagando impuesto de sociedades, ni IVA, ni impuestos sobre las rentas sean de la naturaleza que sean, dividendos, intereses, tasa por autorizaciones, etc, pero no se beneficia de los convenios de doble imposición suscritos por Luxemburgo con los demás países; y se caracteriza, además, por  sus normas de constitución y de funcionamiento que garantizan la opacidad.  Estas ventajas fiscales se justifican oficialmente por el hecho de que el objeto social de las sociedades de cartera quedado limitado a  las operaciones financieras, no estando autorizadas para ejercer una actividad industrial o comercial; aunque es  evidente que  la regulación está concebida con la finalidad deliberada de  atraer capital  al Gran Ducado. Aunque los holdings y las SOPARFI se constituyen en forma de sociedades anónimas o de sociedades de responsabilidad limitada, la forma de SA es con  mucho la mas frecuente, porque permite la emisión de acciones al portador, transferibles inmediatamente; dos accionistas como mínimo, titulares personas jurídicas o físicas, residentes  o  no residentes, y un capital mínimo de euros con desembolso de un cuarto de ese capital en el momento de la constitución.  Para su publicidad mediante el registro de comercio y de sociedades, no se exige  aportar información de la composición de la cartera y la identidad de los acreedores  y deudores. (La modalidad autorizada varía según el tipo de actividad de la sociedad de cartera, como  holdings de control de un grupo de sociedades; holdings de gestión de una cartera de valores mobiliarios; para la promoción de la suscripción de acciones de  sociedades; para la gestión de la cartera de una patente; y holdings de financiación, para la emisión de  empréstitos en bonos u obligaciones cuyos ingresos sirvan para la financiación de las sociedades integradas en un grupo empresarial) 

Billones sin transparencia

En 2006 operaban unas 2,158 sociedades o fondos de inversión colectiva con activos financieros próximos a 1,7 billones de euros (2,18 billones de dólares), además, Luxemburgo tenía registradas unas 15,000 sociedades de cartera o holdings, más un buen número de compañías  aseguradoras y de compañías de reaseguros, según datos de la Oficina estadounidense referida. Actualmente los  miles de H.29 existentes se utilizan menos como instrumento de control de un grupo de sociedades, ya que los operadores financieros prefieren recurrir a las “sociedades de control de participaciones”, que es la denominación educada de las SOPARFI; mientras que los H.29 son preferidos por los acaudalados particulares para la gestión de patrimonios privados porque las rentas generadas no tributan en el Gran Ducado, aunque puedan tributar en el país de origen del accionista si son declaradas. De ahí que sean más instrumentos de gestión patrimonial que elemento de la estrategia fiscal de las corporaciones; dato en que se apoya la oligarquía luxemburguesa para considerar injustificado que estos holdings sean considerados como  practicas fiscales perjudiciales,  que políticamente Luxemburgo no está  dispuesto a suprimir.  Pero, tras cuatro años de investigaciones, en Julio de 2006 los servicios de la competencia de la Comisión europea alcanzaban la conclusión de que estos holdings son un mecanismo contrario a la norma de la competencia, pero sin imponer ninguna penalización a Luxemburgo. La Comisaria de la Competencia pedía a las autoridades luxemburguesas que eliminaran este régimen fiscal antes de finalizar 2006 pero el plazo oficial llega hasta 2010, aunque el ministro luxemburgués del Tesoro subrayaba que estas estructuras no tienen ahora la importancia que tenían porque se “destinan solo a la gestión de fortunas familiares”.  Y por otro lado, las SOPARFI también ofrecen ventajas fiscales. De ahí que la Agencia Carlton Press en Internet  ofrezca la constitución de una sociedad SOPARFI en Luxemburgo por un coste de 10,999 dólares estadounidenses, incluyendo la constitución, las tasas gubernamentales, las tasas del primer año, agente autorizado, directores testaferros, etc.; siendo suficiente un accionista y tres directores con exención fiscal offshore y abono de una tasa anual de 150 dólares (datos al 4 Feb 2006)  Esas estructuras que no sólo son un instrumento para la reducción de ingresos fiscales de sus socios europeos sino que su funcionamiento permite garantizar el anonimato a los políticos y funcionarios corruptos que utilicen este tipo de sociedad.
Desde luego, es obvio que la relevancia internacional de Luxemburgo se corresponde más con estas ventajas comparativas que con su dimensión geográfica o cultural, que abarcan entre otras cosas un buen número de convenios internacionales suscritos fuera del ámbito de la UE.  Como ejemplo de su influencia internacional, la Agencia para la transferencia de tecnología financiera de Luxemburgo, cuyo presupuesto para 2004 superaba los dos millones de euros, viene prestando asistencia técnica a los gobiernos y bancos de países del Este y Balcanes como República Checa, Rumania, Bulgaria, Croacia, Bosnia, Macedonia y también a Rusia, Ucrania y Egipto, contribuyendo con su experiencia y conocimientos técnicos a modelar los sistemas financieros ruso y chino. Texto: J. H. Vigueras. Ver: PARTE 1



25 feb. 2015

Finanzas 'opacas' (Parte I de II)

Jean-Claude Juncker efectuó un retoque cosmético de un paraíso fiscal europeo suficiente para que alguna prensa anunciara en titulares que esta “gran finca” había suprimido el secreto bancario. Luxemburgo era un paraíso fiscal y financiero central. Precisamente durante la etapa de Juncker se gestaron los 548 acuerdos fiscales del País para favorecer con reducciones de impuestos a una trama de multinacionales integrada, entre otras, por: Pepsi, IKEA, AIG, Coach, Apple, Deutsche Bank, Amazon, Fiat, Burberry, Heinz o JP Morgan. Acuerdos que reveló la Organización de periodistas de investigación (ICIJ) basándose en investigaciones y informaciones obtenidas de fuentes internas de la auditora PrizeWaterhouseCoopers, una de las cuatro grandes del mundo. Dado que en seis años apenas han perdido actualidad, reproducimos aquí algunas páginas del libro ''La Europa opaca de las finanzas''. 


LAS FINANZAS OPACAS DE  LUXEMBURGO 

“A pesar de su posición como el  Estado más pequeño de los miembros de la UE (de los 15), es uno de los mayores centros financieros del mundo,  que permite  que se beneficien de su legislación  sobre el estricto secreto bancario  las instituciones financieras internacionales con operaciones de una amplia gama de actividades y servicios; la opacidad de los holdings luxemburgueses la ejemplifica el caso de la empresa española Ercross-Ertoil, aunque fuera un episodio más dentro del affaire de gran alcance de la petrolera francesa Elf-Aquitaine. En Enero de 1991 el grupo empresarial Ercros percibió  más de 36,000 millones de pesetas por la venta de su petrolera Ertoil a la sociedad de cartera  General Mediterranean Holding (GMH)  domiciliada en Luxemburgo; en Septiembre del mismo año este holding luxemburgués vendía la empresa adquirida  a la empresa española Cepsa por 46,000 millones, unos 10,000 adicionales, de modo que  la Hacienda española había dejado de ingresar el 35 % de esa plusvalía alcanzada, cerca de 4,000 millones según el informe de  la Fiscalía Anticorrupción. Y, además, a los accionistas  de Ercross se les privaba de su parte de los millones de plusvalía  que se quedó en poder de la sociedad luxemburguesa interpuesta.  Más aún; además de instrumentar la evasión de impuestos la sociedad luxemburguesa GMH interpuesta había sido utilizada como una mera pantalla de la compañía estatal francesa Elf-Aquitaine para obtener el visto bueno de la Comisión europea, puesto que Elf tenía una opción para adquirir Ercross, que luego se frustró.  Un episodio de un famoso caso judicial de la petrolera  gala con trascendencia internacional terminado con sentencia condenatoria. El Gran Ducado de Luxemburgo “es uno de los mayores centros financieros del mundo que permite  que se beneficien de su legislación  sobre el estricto secreto bancario  las instituciones financieras internacionales con operaciones de una amplia gama de actividades y servicios. Con más de un billón de euros en activos gestionados por la industria global  de los fondos de inversión Luxemburgo se une a los EEUU y Francia como uno de los tres primeros domicilios para la actividad de los fondos de inversión.  Luxemburgo está considerado como un centro financiero offshore, con bancos  de propiedad extranjera que responden de la mayor parte del total de activos bancarios.  Aunque hay unos cuantos bancos propios que operan en el país, la mayoría de los bancos registrados allí son filiales de bancos alemanes, franceses y belgas. Por esta razón y también debido  a la proximidad de estos tres países, una cuota significativa de los informes de transacciones sospechosas (de blanqueo) se refiere a operaciones en que intervienen clientes de esos tres países.

EN LA RAÍZ DEL PODER FINANCIERO EUROPEO

Como solía decir un famoso aristócrata español Luxemburgo es sólo una gran finca, con unos 480,000 habitantes que producen un PIB de 34,530 millones de dólares; pero este socio fundador de la CEE es “uno de los mayores centros financieros del mundo” que gestiona  unos 1,7 billones de euros solamente en fondos de inversión.  El Gran Ducado cuenta principalmente con una clientela no residente, atraída por regímenes fiscales que dan preferencia a ciertas actividades, aunque algunas predicciones estiman que su atractivo está condenado a perder fuerza. Tras los cuatro años de ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial, abandonaba su neutralidad anterior recuperando la unión económica con Bélgica y convirtiéndose en miembro fundador de la ONU y luego de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA)  y  uno de los seis signatarios del Tratado de Roma, constituyendo casi en paralelo el Benelux,  una unión económico-aduanera con Bélgica y Holanda. La configuración financiera arranca desde su conversión durante la posguerra en cabeza de puente de los EEUU  en Europa, que instalaron allí a las grandes empresas industriales (Good Year, Du Pont de Nemours y Monsanto) y bancos  como Wells Fargo Bank y  Bank of América, que por entonces era el primer banco mundial; a  lo que no fue ajena la amistad  intima que unía al Presidente estadounidense con la familia del Gran Duque. Después de que los primeros bancos estadounidenses descubrieran sus ventajas como plataforma del Euromarket, el mercado del  dólar en los sesenta y setenta, los bancos alemanes y escandinavos tomaron posiciones significativas, porque era un polo de atracción para inversores de  Alemania, Francia y Bélgica por sus bajos  niveles de tributación, la carencia de  retención fiscal  para no residentes sobre los intereses  y  los dividendos y las normas legales sobre el secreto bancario. Durante la etapa de los eurodólares y los petrodólares, como los eurobonos denominados en dólares estaban exentos de impuestos en el Gran Ducado, se convirtió  en una potente plaza financiera internacional; Alemania se aprovechaba del estatuto fiscal ventajoso de los holdings luxemburgueses e Italia invertía allí sus capitales más o menos legales. Otros factores favorables fueron también el régimen liberal de la Bolsa de Luxemburgo e incluso la creación en 1970 de la cámara de compensación de Cedel, luego Clearstream International. Y desde hace veinte años, el dinamismo financiero explica el notable crecimiento anual de su economía, al que no han sido ajenas sus características propias de paraíso fiscal que las autoridades del microestado han conseguido defender hasta ahora. En la década de los años ochenta, superada la crisis de la siderurgia, el país experimentó un segundo auge económico impulsado por las finanzas y, como reacción frente a las políticas fiscales de los vecinos, la actividad derivó hacia la banca privada o personalizada para las grandes fortunas; al mismo tiempo, que desarrollaba el mercado de los fondos de inversión.

 EL SECRETO  DEL NEGOCIO

En Septiembre de 2006, los bancos luxemburgueses gestionaban más de un billón de dólares y los activos de los fondos de inversión superaban los dos billones de dólares. Para entender este privilegiado centro financiero se requiere de una cierta perspectiva histórica. El Gran Ducado  fue incluido en la lista de 42 centros financieros offshore inventariados en el Informe de Mayo de 2000 del Foro de Estabilidad Financiera, organismo creado por los Gobiernos del G 7, siendo catalogado en el grupo  I, junto con Suiza, la isla de Man, Jersey y Guernesey; ante lo cual las autoridades  luxemburguesas expresaron sus protestas  porque consideraban que no reunía los criterios aplicados. No obstante, esta catalogación  no tendría que haber sorprendido porque, entre otros,  el famoso caso de la quiebra  del  Banco BCCI, cuya sede se encontraba en Luxemburgo, ya había revelado en 1991 uno de los mayores fraudes bancarios hasta la fecha en el mundo, que motivó el temor en Luxemburgo de que se le percibiera por la opinión pública como un paraíso fiscal que no disponía de control apropiado a  la dimensión de su plaza financiera. Su poder e influencia quedó patente, cuando asociado a Suiza, el Gran Ducado se opuso como miembro del Consejo de esta Organización al  Informe de la OCDE sobre la competencia fiscal perjudicial, alegando que “Luxemburgo no comparte la convicción implícita en el Informe según la cual el secreto bancario estaría automáticamente en el origen de una competencia fiscal nociva”. En otras palabras, mostraba su coincidencia con Suiza en la defensa del secreto bancario; aunque formalmente ambos países miembros se abstuvieron. Y quedaron ambos incluidos entre los 47 países con regímenes fiscales preferenciales identificados por la OCDE; aunque lograba no ser incluido en la lista oficial de paraísos fiscales de 2000. Pero su notoriedad como paraíso fiscal, llevó a ser incluido en una extensa investigación sobre el blanqueo de capitales y la delincuencia financiera en Europa llevada a cabo  por una delegación de parlamentarios de la Asamblea Nacional francesa, con un análisis  y un conocido Informe sobre Luxemburgo  que es una referencia obligada para el conocimiento  de los paraísos europeos y que define sus peculiaridades financieras y fiscales. En este documento se destaca que a diferencia de otros países como Suiza o Reino Unido,  carece de tradición bancaria y financiera y su desarrollo financiero reciente se ha basado en una legislación concebida para atraer al capital extranjero, adaptada a los requerimientos de los flujos  financieros con instituciones jurídicas como los holdings, los fideicomisos,  la domiciliación de sociedades y, en particular, la aplicación de un riguroso secreto bancario. Casi simultáneamente a su oposición al Proyecto de la OCDE, el Gran Ducado mantuvo durante años una posición de bloqueo en el largo proceso negociador que llevó a la Directiva de 2003, para mantener el secreto bancario. Y el establishment  luxemburgués estimó injustificado que se incluyera a los holdings 29 en el Informe de 2000 del Grupo de trabajo presidido por la Ministra del Tesoro británico, Dawn Primarolo, que identificaba cinco mecanismos luxemburgueses perjudiciales que posteriormente se han reducido parcialmente; pero en Julio de 2006 la Comisión europea emplazaba a Luxemburgo a su eliminación antes de 2010.  Aunque esas sociedades de cartera, refugio fiscal de grandes fortunas, no se ven afectadas por la  Directiva de 2003  que solo se aplica sobre los intereses abonados por los depósitos bancarios de particulares residentes en países de la Unión, sobre los cuales se aplica solamente en Bélgica, Austria, Suiza y los demás paraísos fiscales una retención fiscal  del 15 % en la fuente, en lugar de someterse al intercambio automático de información fiscal.

Fiscalidad luxemburguesa

Como se apunta en el Informe parlamentario francés, los luxemburgueses son los magos de la fiscalidad, que llegaron a crear una reducción fiscal  sobre un impuesto que no existía, de modo que los inversores que lanzaban estudios de producción  audiovisual estaban fiscalmente exentos pero podían ceder su  ventaja fiscal  a un luxemburgués Y los convenios internacionales, como el firmado entre Francia  y Luxemburgo en 1958 y 1970, estipulan que el impuesto será liquidado en el país de residencia del inversor, por lo que un francés que obtiene beneficios de sus cuentas luxemburguesas tiene que presentar la declaración ante la administración tributaria francesa; el único problema es que se puede olvidar de declarar sus beneficios sin el riesgo de que la banca luxemburguesa tan discreta le cree ningún problema; de ahí, el turismo fiscal hacia Luxemburgo  de miles de acaudalados franceses, alemanes y belgas.  Y de ahí también su abierta oposición a la armonización fiscal europea. Actualmente, los habitantes del Gran Ducado no viven en un paraíso fiscal puesto que el impuesto de la renta de las personas físicas varía del 8% al 38,95% (en 2005), habiendo suprimido recientemente el impuesto sobre el patrimonio que estaba fijado en 0,5%. A excepción de los holdings regulados por la legislación de 1929, las sociedades de capitales están sometidas al  impuesto de las colectividades y al impuesto comercial comunal y a diversos impuestos indirectos, como el de registro.  Por el contrario, para el sector  extraterritorial, offshore o de los no residentes la situación es muy distinta, ya que disfrutan de  exención tributaria.  La evasión fiscal no está reconocida como delito que  requiera la cooperación de Luxemburgo y el secreto bancario se aplica de un modo muy estricto, que no puede levantarse más que dentro de un procedimiento judicial en caso de delito grave, que no es el caso de la evasión fiscal. Por tanto, para los contribuyentes europeos es grande la tentación de pasar los fondos por Luxemburgo o no  declarar en el país de origen las rentas obtenidas o los fondos allí depositados. Texto: J. H. Vigueras. Ver: PARTE2

23 feb. 2015

Neoliberalismo y desigualdad

El filosofo francés Rousseau sostiene que la desigualdad social y política no es natural, que no deriva de la voluntad divina y que tampoco es una consecuencia de la desigualdad natural entre los hombres. Su origen es el resultado de la propiedad privada y de los abusos de aquellos que se apropian para sí de la riqueza del mundo y de los beneficios privados que se deriva de esa apropiación. El neoliberalismo no es tan sólo un conjunto de estrategias de carácter económico, sino que es una doctrina que se conforma como una estrategia global frente a los problemas sociales. La solución del reparto a favor del gran capital que significa el neoliberalismo ha sido posible al combinar la política económica y la cultural, la reconversión productiva y la reformulación de los grandes principios en que se habían guiado las sociedades occidentales, basada en los keynesianos desde 1945 a 1980. 


¿Cuáles son los principios filosóficos del neoliberalismo?

La filosofía neoliberal se basa en tres grandes principios: a) el individualismo posesivo. b) La desigualdad en la lucha competitiva del hombre por conseguir bienes. c) La sociedad capitalista contemporánea es la sociedad democrática por excelencia. El neoliberalismo delimita la grandeza del ser humano a la capacidad de generar ingresos monetarios, exacerba el individualismo y la carrera por ganar y poseer. Desata la codicia, la corrupción y la violencia y, al generalizarse en los grupos sociales destruye socialmente la comunidad. Se impone así un orden de valores ,donde priva la libertad individual para acceder al consumo de satisfacciones y placeres.

¿Cuáles son sus principios económicos?

Hay que disminuir la extensión del Estado, para aumentar el protagonismo de la sociedad individual. La historia ha llegado a su fin y por lo tanto no cabe plantearse la superación de la sociedad capitalista. El neoliberalismo lleva a la democratización. La realidad es que ha traído una disminución de la democracia: 
El mercado resuelve todos los problemas de la sociedad.
La política económica neoliberal es la única posible.
El objetivo principal es subirse al carro de la modernidad.
Hay que desregular para ganar en competencia y eliminar trabas y restricciones a los intercambios comerciales.
El sector privado es el eficiente, las privatizaciones son la solución.
Hay que insertarse en el mundo y asumir que vivimos en una sociedad globalizada. El capitalismo se basa en la desigualdad social, pero este capitalismo social busca un equilibrio entre riqueza y pobreza. Al terminar la II Guerra Mundial el capitalismo se encontró con un modelo alternativo que cuestionaba su hegemonía: el comunismo. Esto hizo que desarrollara el llamado capitalismo social, para así poder dar réplica al modelo comunista. La duración de este periodo abarca desde finales de la II Guerra Mundial hasta la década de los ochenta, donde se produce la crisis del modelo comunista y termina con la caída del muro de Berlín. Este modelo social se basaba en un equilibrio entre las élites dominantes y el mundo del trabajo, donde el papel de los sindicatos era muy importante, como defensores de las clases trabajadoras. Como sabemos, el capitalismo se basa en la desigualdad social, pero este capitalismo social busca un equilibrio entre riqueza y pobreza. Para mejorar esta desigualdad estaba el papel del Estado, con una función redistribuidora de la riqueza a través de los impuestos, de esta forma se controlaba la desigualdad, y es ahí, donde nace el estado del bienestar o también el llamado “salario social”. De esta manera el Estado asegura a la población el derecho universal a la educación, sanidad, pensiones… Es decir: el Estado a través de un sistema impositivo progresivo redistribuía entre las capas desfavorecidas la riqueza que se creaba y se garantizaba a toda la población un mínimo estado de bienestar. Con la desaparición del modelo comunista y al no tener un enemigo que le modere, el capitalismo vuelve a las andadas de sus inicios y empieza a ejercer todo su poder sin ninguna cortapisa como había tenido anteriormente. Como vemos la economía crece, pero la situación de la mayoría social no ve mejorar su situación en igual medida. Sin embargo, bancos y empresarios cada vez ganan más. El primer paso consistió en domesticar a los sindicatos con el objetivo de empobrecer al mundo del trabajo y quitarles el poder que antes habían adquirido. Así se han permitido hacer reformas laborales que han significado unas peores condiciones de trabajo, menos derechos sociales, despido casi libre y menores salarios.
Veamos algunos datos; en España en el año 2000, el mundo del trabajo representaba el 55% del PIB y el mundo empresarial y financiero suponían el 45 %. En el año 2014, el mundo del trabajo está en el 45% del PIB y el mundo empresarial y financiero en el 55% y con tendencia creciente.
El segundo aspecto sería el llamado “salario social” que era el que garantizaba el Estado. Prácticamente está desapareciendo a gran velocidad con el argumento de que no hay dinero. El Estado no tiene dinero porque tiene una política fiscal favorecedora de las elites. Los impuestos han dejado de ser progresivos, la defraudación fiscal no se combate, se estimula la economía sumergida. El mensaje que nos venden continuamente es que “hay que bajar los impuestos”, pero esto significa menos Estado y menos estado de bienestar y así vemos como las políticas fiscales en Europa van en esa línea. Como vemos, el neoliberalismo nos lleva al desastre económico y social, como ya lo estamos sufriendo en la actualidad. Al no tener un contrapoder y considerarse un modelo único y perpetuo se irá mostrando cada vez más regresivo y represivo y donde la democracia será un adorno justificativo. Como vemos la economía crece, pero la situación de la mayoría social no ve mejorar su situación en igual medida. Sin embargo, bancos y empresarios cada vez ganan más. Malos tiempos nos toca vivir, si no somos capaces de ser conscientes a donde nos llevan estas élites minoritarias irresponsables y que nos empiezan a recordar a los inicios del capitalismo salvaje del siglo XIX. Debemos reaccionar y hacer frente a esta injusta corriente del neoliberalismo. Texto: Edmundo Fayanás.

19 feb. 2015

La abdicación

La abdicación del Monarca, designando a su hijo Felipe como su sucesor en la posición de Jefe del Estado, ha generado toda una serie de eventos predecibles. Entre ellos, el más llamativo e importante es la respuesta unánime del establishment español, definiendo como tal al entrelazado de poderes que dominan los sectores financieros y económicos del país, los políticos que gobiernan el Estado, y los ideológicos y mediáticos que promueven los valores que lo sustentan, desde la Iglesia a los medios de información y persuasión. Este establishment se ha movilizado en bloque para expresar su agradecimiento al Monarca por habernos traído la democracia, tras una Transición que definen como modélica, añadiendo un elogio, igualmente unánime, hacia el que será nuevo Rey de España, Felipe VI, al que consideran como una figura perfecta para tutelar los cambios que consideran necesarios para asegurar la permanencia de este establishment en el poder. Contradiciendo la narrativa de su discurso oficial -según la cual el Rey es una mera figura simbólica-, esta estructura de poder pide al nuevo Rey que dirija los nuevos cambios que el país (es decir, sus intereses particulares) necesita, tal como hizo el que hoy abdica durante la Transición. La gran portada del principal rotativo de España, El País, así lo exigía, en su titular “El Rey abdica para impulsar las reformas que pide el país”, añadiendo, por si alguien no lo interpretaba bien, que el Príncipe de Asturias tiene la madurez necesaria para asumir esa responsabilidad. El País, hoy dirigido por una persona claramente de derechas, habla cada vez más claro y transparente en nombre de este establishment. Que conste, pues, que tal establishment nunca vio al Rey como una mera figura simbólica, sino como un garante de su poder.


La predecible unanimidad

Reflejando la inexistente diversidad ideológica de los grandes medios de información españoles, su respuesta a la abdicación ha sido unánime, variando solo en el grado de vasallaje que han expresado en su admiración hacia el Monarca y su entusiasmo hacia su heredero. Este comportamiento señala, una vez más, la enorme distancia existente en España entre el establishment (incluyendo el mediático) y la población. Según la última encuesta del CIS (abril de este año), la Monarquía es una de las instituciones menos populares existentes en España. En una escala de 0 a 10, la valoración es de 3,7. Es interesante subrayar que esta baja valoración existe a pesar del apoyo prácticamente unánime de los mayores medios de difusión a la Monarquía. Esta distancia aparecerá también de una manera clara en la votación de las Cortes españolas, donde nada menos que el 90% de los parlamentarios votará a favor de la transferencia de poderes del Rey Juan Carlos a Felipe. Lo que las encuestas señalan es que el porcentaje de la población que favorece la continuidad de la Monarquía es mucho menor que ese porcentaje, siendo incluso muy minoritario entre la juventud. Ello es un indicador más, de los muchos ya existentes, de la enorme distancia entre las Cortes españolas y el sentir de la mayoría de la ciudadanía en este país, incluyendo la juventud.

El porqué del deterioro del apoyo popular a la Monarquía

Muchas han sido las causas de este deterioro, que ha sido gradual, aunque se ha acentuado más a medida que el establishment español y su Estado también han ido perdiendo apoyo (e incluso legitimidad, en la medida en que muchas de las políticas públicas impuestas por el Estado a la población carecen de mandato popular, tales como los recortes) entre la ciudadanía. El conocido eslogan del movimiento 15M “no nos representan” es ampliamente percibido como acertado por la gran mayoría de la ciudadanía española. La Monarquía está perdiendo popularidad, pues, a la vez que todas las instituciones del establishment español, el cual es plenamente consciente de esta situación y está sumamente preocupado. Nunca antes se había dado, durante el periodo postdictatorial, una agitación social y política que expresara un descontento generalizado tan profundo. Y hace solo unas semanas hubo en Madrid una de las mayores protestas que esta ciudad haya visto (según observadores extranjeros, creíbles en sus reportajes, la multitud estaba entre un millón y medio y dos millones de personas), con población venida de toda España, para manifestarse contra las políticas que está imponiendo el Estado, que carecen de mandato popular y que cuestionan su legitimidad. Y no pasó desapercibido para este establishment que la bandera más enarbolada en dicha manifestación fuera la bandera republicana, que se ha convertido en el símbolo de la España que se desea como alternativa a la existente.

¿Por qué ahora la abdicación?

La abdicación es un intento de revertir el descenso de la popularidad de la Monarquía y, con ella, del establishment español. Refleja su enorme preocupación sobre la viabilidad del sistema político establecido durante la Transición inmodélica, realizada bajo el enorme dominio de las fuerzas conservadoras, que controlaban y continúan controlando el Estado. Ello explica la recurrente apelación a la Constitución española, denominada la Carta Magna (que esas fuerzas dominaron y tutelaron en su desarrollo), como fuente de cualquier legitimidad, presentándola como un documento pactado entre los sucesores de los que ganaron la Guerra Civil (que tenían todo el poder) y los que la perdieron (que acababan de salir de la clandestinidad), y que sería interpretada, en última instancia, por el Tribunal Constitucional, dominado por las fuerzas conservadoras. De ahí la constante referencia a la Constitución como marco que define lo que es o no aceptable por dicho establishment.
Además de la concienciación, por parte del establishment español, de la necesidad de intentar recuperar la popularidad de la Monarquía (y, por tanto, del establishment) mediante la abdicación del Rey, había y hay una sensación de urgencia, de que tenía que ocurrir pronto. Y un factor que explica esta sensación de urgencia fue el conocimiento de que el bipartidismo, que ha jugado un papel clave en la estabilidad del sistema político, se está resquebrajando, y ello a pesar de que la ley electoral (escasamente proporcional, y que facilita tal bipartidismo) continua vigente. El resultado de lo que ocurrió en las elecciones al Parlamento Europeo era predecible. Ello implicaba que algo debía hacerse, y pronto, pues una alianza de los partidos a la izquierda del PSOE y una posible rebelión de las bases de ese partido contra sus élites gobernantes podrían imposibilitar el consenso institucional existente en las Cortes y dificultar un cambio en la persona que ocupará la posición de Jefe del Estado. De ahí la urgencia de que se hiciera lo más pronto posible. Es más, el establishment es plenamente consciente de que cualquier alargamiento del proceso de transición de Juan Carlos I a Felipe VI podría dar pie a una movilización popular que cuestionase el hecho de que al pueblo español nunca se le haya dado la posibilidad de votar específicamente sobre la bondad de estar gobernados por un sistema monárquico o por uno republicano. La voluntad expresada en el referéndum sobre la Constitución incluía muchas otras dimensiones, además de este elemento, en un momento en el que las alternativas eran la continuación de la dictadura o el establecimiento de una democracia muy incompleta, regida por un Estado muy poco representativo y con una escasísima dimensión social, consecuencia de que el pacto que condujo al establecimiento de ese nuevo sistema político estuviera basado en un enorme desequilibrio de fuerzas.

La petición democrática

El claro hartazgo de la mayoría de la ciudadanía española hacia las instituciones democráticas, reflejadas en el Estado español, se basa no en una oposición a la democracia (maliciosamente definida la oposición a tal Estado como movilizaciones antisistema), sino en la enorme tergiversación de la democracia llevada a cabo por parte de la clase política y funcionarial que controla y gobierna dicho Estado. Es un hartazgo que exige mayor, no menor, democracia, rompiendo con las estructuras, prácticas e ideologías heredadas de la dictadura y que se perpetuaron en el Estado postdictatorial, resultado de una Transición inmodélica por lo enormemente desequilibrada que fue. En contra de la enorme idealización que se ha hecho de la Transición (a la cual ha contribuido el mundo académico y mediático), tal proceso no significó una ruptura con el régimen anterior. Todo lo contrario, fue la incorporación dentro del Estado de elementos democráticos de carácter representativo (muy limitados por una ley electoral escasamente proporcional, favorable a las fuerzas conservadoras, que fomentaba el bipartidismo) bajo el dominio de los herederos del régimen dictatorial. Pero no hubo ningún tipo de ruptura o purga, estableciéndose una clara continuidad del establishment español, liderado por el Monarca.
Una pieza clave en su perpetuación fue el aparato dirigente del PSOE que, al beneficiarse del bipartidismo, pasó a ser uno de sus máximos defensores. Hay que subrayar que el sistema electoral les benefició como partido (aunque menos que al Partido Popular), pero no como proyecto, pues las estructuras de poder financiero y económico que han dominado el aparato del Estado durante este periodo democrático han dificultado el desarrollo del proyecto socialista. Es cierto que el enorme déficit social heredado de la dictadura disminuyó (aunque no desapareció) durante los mandatos del PSOE. Pero este no tuvo la suficiente fuerza o la necesaria vocación transformadora para cambiar sustancialmente aquella enorme influencia del poder financiero y económico, que configura en España lo que es “posible” o “razonable”. El gasto público social por habitante en España continúa estando entre los más bajos de la Unión Europea de los Quince.
Hoy, la población española está harta y enfadada con este Estado y con la casta política que lo ha estado gobernando. Las encuestas así lo muestran, un hastío y rechazo que es mayoritario entre la juventud. La esperanza de aquel establishment es que un Rey joven pueda ayudar a diluir tal enfado y rechazo. En una respuesta desesperada, acompañada, por cierto, con un aumento muy notable de la represión por parte del Estado.
Frente a esta situación, las fuerzas auténticamente democráticas deberían movilizarse para exigir una ruptura con aquel Estado, que significó la continuación de muchos de los aparatos y personajes del Estado dictatorial, y el establecimiento de una democracia real que tenga elementos representativos basados en un sistema auténticamente proporcional (que garantice la misma capacidad de decisión en la gobernanza del país a cada ciudadano) y elementos de democracia directa, es decir, que los ciudadanos tengan el poder de decidir a través de referéndums vinculantes a todos los niveles del Estado temas como, entre otros, el de tener una Monarquía o una República. Ni que decir tiene que el establishment se opondrá a muerte a estos cambios. Este establishment es una continuación directa del que realizó el golpe militar en 1936. Pero si las fuerzas democráticas se unieran en este propósito, poniendo las necesidades de la ciudadanía por encima de sus intereses partidistas, con una amplia coalición de movimientos sociales (desde sindicatos a asociaciones de vecinos, entre otros muchos) y partidos políticos autenticamente contestatarios, comprometidos con la democracia y defensores de la soberanía de los distintos pueblos y naciones de España frente a los falsamente “patriotas” que dócilmente han servido a los intereses extranjeros, podrían movilizar a la mayoría de la población frente a una minoría que gobierna y que no tiene hoy legitimidad para hacerlo. Texto: Vicenç Navarro. Ver: Las abdicaciones en España

17 feb. 2015

Transferencia y lucha de clases

En 1941 la Wehrmacht nazi aniquiló en unas cuantas semanas la resistencia griega. La ocupación fue brutal: más de 325 mil civiles murieron en Grecia antes de que concluyera la guerra. Durante la ocupación, Berlín impuso un préstamo forzoso a Atenas por 476 millones de marcos, con lo que el pueblo griego acabó pagando el costo de su propia ocupación por las tropas nazis. El préstamo nunca fue reembolsado.
En 2013 una comisión del gobierno griego concluyó que Alemania debía 160 mil millones de euros a Grecia para cubrir aquel préstamo y los daños de la ocupación. La cancillería alemana respondió que el tratado de 1990 sobre la reunificación había cerrado el tema.
El informe de la comisión griega fue un subterfugio demagógico del ex primer ministro Antonis Samaras para legitimarse ante el electorado griego. Hoy el nuevo gobierno de Alexis Tsimpras ha hecho alusión a este tema: en estricto rigor jurídico el tratado de 1990 no cierra el caso (Grecia no fue parte de él) y el asunto podría seguir envolviendo las tensas negociaciones entre Atenas y Berlín.
Las crisis del capitalismo en Europa (y en el mundo) llevan la marca de colosales transferencias de recursos en el plano internacional y entre clases dentro de cada país. El que estos grupos sean de una u otra nacionalidad es accidental. La historia económica muestra que estas transferencias son crónicas en Europa y con frecuencia han sido impuestas después de una guerra por los vencedores a los vencidos.
De aquí se desprende una narrativa equivocada, pues se piensa que las transferencias son entre países. Así, hoy se afirma que Grecia (o España) debe pagar sus deudas. Pero las palabras Grecia o Alemania se refieren a una abstracción. Si nos adentramos en el análisis, veremos que en cada uno de estos espacios nacionales hay obreros, capitalistas, terratenientes, banqueros y financieros, así como políticos corruptos.
El tema de la transferencia debe ser analizado con rigor para entender la crisis en Europa y la manera de superarla. El programa de austeridad impuesto en Grecia y España conlleva un inmenso flujo de transferencia de recursos que es soportado por ciertas clases sociales en beneficio de otros grupos o clases en esos y otros países (por ejemplo, del norte de Europa).
Es necesario superar la narrativa que ve en estas transferencias simples vínculos entre Estados nacionales e ignora la dinámica de las relaciones de clase. Las transferencias de recursos en Europa (y en el mundo) dependen de fuertes ajustes en la estructura de clases al interior de cada país.
Por eso una aportación interesante es el trabajo del analista financiero Michael Pettis. Pettis examina el proceso de estancamiento en el crecimiento del salario real en Alemania a partir de 1995 como precursor de la crisis. Al constreñirse el crecimiento salarial se forzó la reducción del consumo y, dice Pettis, creció el ahorro forzado. Los bancos alemanes no podían invertir el exceso de ahorro en Alemania y enfocaron la mira hacia países como España, Italia y Grecia. Los bancos alemanes buscaron y encontraron prestatarios ávidos de obtener créditos baratos para todo tipo de proyectos, algunos poco viables y otros especulativos.
Cuando estalla la crisis, los bancos alemanes observan el aumento de su cartera vencida e incobrable. El lobby financiero hace lo que sabe hacer muy bien: busca que los gobiernos trasladen el costo del ajuste a las clases media y trabajadora a través de la devaluación interna.
Observa Pettis con razón: antes de la crisis los trabajadores alemanes pagaron las burbujas griega y española al aceptar un crecimiento muy bajo del salario real (en un contexto en el que la productividad en Alemania se mantenía constante). Y después de la crisis los trabajadores españoles y griegos se vieron obligados a pagar el costo de la explosión a través de salarios deprimidos y desempleo.
Pero el análisis de Pettis es incompleto y sólo toca la punta del iceberg. La capacidad de creación monetaria de los bancos en Europa encontró un gigantesco espacio de rentabilidad con la unión monetaria. Así que no sólo se trasladó el ahorro forzado de países como Alemania hacia bancos y prestatarios en Grecia o España. Bajo la unión monetaria los bancos más fuertes pudieron ejercer su capacidad de creación monetaria en todo el euro espacio y fueron capaces de generar burbujas como las que estudia Minsky en su modelo de crisis bancarias.
Hoy la clase trabajadora en Europa se enfrenta a un escenario desfavorable: los bancos alemanes, franceses, holandeses e ingleses tienen grandes necesidades de recapitalización y ello necesitará de apoyo público, es decir, de una masiva transferencia de recursos de las clases medias y trabajadoras del continente hacia el sector financiero.
Los funcionarios del gobierno griego tienen razón cuando afirman que luchan no sólo por el ciudadano griego promedio, sino por el ciudadano europeo en general. La recuperación del alma social de Europa pasa por una exitosa renegociación de la crisis en Grecia. Texto: Alejandro Nadal. Ver: 'MAFIAS'. 

8 feb. 2015

Hay que ser Charlie Hebdo?

¿Por qué el atentado el 7 de enero?, ¿cuáles fueron las razones políticas por la que Charlie Hebdo fue blanco de los militantes de Al Qaida? Charlie Hebdo, ¿es solamente una revista satírica de línea anticlerical como se autodenomina? ¿Cuál era su papel frente a la fobia anti musulmana que vive Europa desde hace más de una década? ¿Es independiente frente a las guerras sangrientas en las que participa Francia a la cola de los Estados Unidos? ¿Es de izquierda esta revista como han dicho algunos? ¿Qué rol cumplió este semanario en la campaña electoral que propulsó a François Hollande a la presidencia de Francia?


Aquí las respuestas:

Charlie Hebdo y las guerras imperialistas

El atentado comandado por Al Qaida contra Charlie Hebdo hay que analizarlo en el marco de las guerras imperialistas que después de varias décadas llevan adelante las potencias occidentales contra los países árabes y musulmanes en medio Oriente y África. De la misma forma que se defiende la libertad de expresión de cualquier acción represiva que provenga del Estado o de grupos subversivos, hay que repudiar la crueldad de las potencias occidentales en sus guerras por el petróleo.
Si se revisa con atención la trayectoria de Charlie Hebdo se puede ver que la línea satírica de esta revista no estaba al margen de las guerras imperialistas. De ahí que cualquier cualquier reflexión sobre el atentado al periódico Charlie Hebdo tiene que estar conectado a las actuales guerras neocoloniales en medio oriente y áfrica. Estas guerras “no declaradas” en Irak, Libia, Afganistán, Siria, Palestina, Gaza, Nigeria, República Centroafricana, Mali, Sudán del Sur, y otros países han dejado solo el año 2013 más de 120 mil muertos, sin contar millones de refugiados. (International Institute for Strategic Studies). Estas guerras son encabezadas por los Estados Unidos y en la que cual participan los países de la Unión Europea.
Los hechos ocurridos el 7 de enero en Paris reflejan fundamentalmente el desarrollo y la agudización del conflicto creado por las guerras neocoloniales en los países árabes y musulmanes. Si los imperios están guiados por el fin supremo de la dominación y los grandes beneficios del petróleo, los pueblos atacados se aferran a dogmas, ideologías, religiones que en el terreno de la confrontación, y al margen de su veracidad como camino justo de libertad y de antiimperialismo, se convierten en fundamento espiritual de un pueblo, que hasta el momento carece de una ideología materialista, no clerical, que le otorgue fuerza estratégica para su liberación definitiva del imperialismo y de la esclavitud capitalista.
Si el acto mismo de la acción contra Charlie Hebdo puede considerarse un acto terrorista, no se puede decir lo mismo si esta acción hace parte de una respuesta violenta contra la propia violencia y brutalidad que han creado las potencias occidentales en las guerras de Medio Oriente y África. Este fenómeno está inserto en la causa efecto de un hecho en desarrollo como lo testimonia a su manera uno de los atacantes islámicos el 7 de enero antes de ser abatido por la policía (2).
De otro lado las guerras son hechos violentos que en su desarrollo envuelven, no solamente los combatientes que se alinean en ejércitos diferentes, sino también a la totalidad de la población civil. Por ello, señalaba Clausewitz que la esencia de la guerra se caracteriza por una “ascensión de los extremos”, cada “uno de los adversarios empuja a actuar al otro. Occidente tiene la primacía de los extremos en esta guerra. Solo en la guerra contra Irak, la coalición, de la que hace parte Francia, ha dejado desde el inicio en 2003 hasta el 2014, más de un millón de muertos. En Libia, desde el inicio del conflicto en el 2011 hasta ahora el 2015, los aliados han eliminado 120 mil musulmanes y no musulmanes de este país.
¿Quiénes son los terroristas en esta guerra? Acaso no es terrorismo extremo cuando las tropas de la coalición occidental matan niños, mujeres, ancianos, y eliminan pueblos enteros. ¿Y el millón de muertos en Irak?, ¿eso no es terrorismo?. Es terrorismo secuestrar, torturas y asesinar prisioneros acusados de ser “terroristas”. Las guerras imperialistas por el petróleo, está envuelta en un fenómeno de desarrollo vertiginoso de los extremos, la peor parte la llevan los pueblos de Medio Oriente y África.
Los países occidentales no solo han militarizado la vida civil en los países invadidos, también han reforzado sus sistemas y organizaciones represivas al interior de las metrópolis imperialistas. Guantánamo (Cuba), un centro de tortura, es solo una muestra de la infraestructura de represión instalado por Norteamérica para llevar adelante la guerra contra los países árabes y musulmanes. La CIA y los servicios de inteligencia europeos actúan fuera de la ley. Secuestran y asesinan impunemente prisioneros acusados de “terroristas”. Han instalado cárceles clandestinas en diferentes partes de Europa y otros continentes. No respetan ninguna ley internacional y han institucionalizado el sacrificio y la tortura de prisioneros.

Izquierda y derecha se unen contra el “terrorismo”

Con el atentado del 7 de enero se repite un poco los hechos del ataque a las torres gemelas en Nueva York el 11 de setiembre del 2001. Si el gobierno norteamericano aprovechó este hecho para unificar sus clases políticas y justificar las guerras por el petróleo, los europeos hacen lo mismo. Seguido al atentado a Charlie Hebdo, los gobiernos europeos han encontrado un pretexto, para luchar “unitariamente” contra los musulmanes que resisten la invasión a sus países.
De esta manera en Europa, junto con entregar la acción represiva a la policía y al ejército, las clases políticas cerraron filas contra el “terrorismo islámico”. Derecha, extrema derecha (fascista), y la izquierda convocaron a defender la democracia contra el amenazante “terrorismo” de Al Qaida.
Pierre Laurent, secretario general del Partido Comunista de Francia, dijo que la “Republica había sido atacada al corazón”. Por su parte Jean-Luc Mélenchon, líder del Partido de Izquierda, dijo con odio: ''el nombre de los criminales es conocido, cobardes, asesinos, matan sin defensa, lo nuestro debe ser tristeza y respuesta republicana”. Aymeric Chauprade, consejero de Marine Le Pen, la lideresa de la derecha nazi de Francia, dijo "la Francia está en guerra contra los musulmanes”. Peter Mertens, presidente del Partido del Trabajo de Bélgica (PTB), comparó a Charlie Hebdo con la “poesía de Pablo Neruda”, ''esos son los cobardes que disparan con la kalashnikov sobre las sátiras y las caricaturas”.“Pero la poesía no está muerta”, señalo y para finalizar dijo: yo estoy profundamente afectado por el horror de la masacre a la redacción de Charlie Hebdo.
Así de esta manera, para la izquierda y la derecha europea, Charlie Hebdo se ha convertido en símbolo del martirologio de la libertad de expresión y de la prensa independiente. Pero ni la izquierda, tan expresiva en el caso del atentado a esta revista, no ha dicho absolutamente nada frente a la masacre de cientos de periodistas en los países árabes y musulmanes ocupados por las potencias imperialistas. En Irak, en un periodo de solo de 8 años (2003-2011) fueron asesinados 365 periodistas. Esta matanza, dice la Unión de periodistas de Irak, se efectuó en el marco de la guerra de agresión impuesta por una coalición de potencias encabezadas por los Estados Unidos.
Inmediatamente después del 7 de enero, la Unión Europea convocó a los ministros de relaciones exteriores para activar medidas internacionales “antiterroristas”. En Francia, y otros países se lanzó una cacería de los “terroristas” islámicos. En Bélgica, donde se acaba de instalar un gobierno cuya mitad de ministros provienen de la extrema derecha, la policía mató a dos supuestos terroristas islámicos.
Por su parte François Hollande, considerado el presidente francés más impopular y detestado de los gobiernos de este país después de la segunda guerra mundial, utilizó el atentado y las victimas de Charlie Hebdo para mejorar destroza su posición política que según una encuesta, antes del atentado del 7 de enero, era repudiado por casi el 90% de la población.
Hollande, con cerca de 4 millones de trabajadores desocupados en su haber, y una crisis que ha hecho de este país una potencia en ruinas rápidamente se montó en la ola sentimental y de temor que género este atentado en el seno de la población. Con la complicidad de la prensa, convirtió este hecho dramático en una fiesta carnavalesca.
El gobierno Francés, junto con llamar a una “movilización general contra el terrorismo, convocó a una manifestación oficial (11 de enero). Más de 3 millones de personas se congregaron en París y otras ciudades. Bajo el inocente slogan “Yo soy Charlie” (Je suis Charlie), la población repudió el atentado sin ninguna reflexión en torno a las causas políticas de carácter internacional que han originado este atentado que causó la muerte de 17 personas.
Esta manifestación congregó dos tipos de público: La gran mayoría, personas sin ninguna conciencia política, o los “carneros” como los denominó el famoso cantante francés M. Pokora (1). Los segundos, fueron los bandidos que gobiernan los estados de Europa, Israel, y otros. Ahí estuvieron presentes los responsables de sangrientas guerras en Medio Oriente, África y otras partes del Mundo. Fueron parte de la marcha “Republicana” la canciller alemana Angela Merkel, el primer ministro británico David Cameron, el ultra reaccionario Mariano Rajoy (España), el italiano, Matteo Renzi, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, Martin Schulz (UE), Donald Tusk (UE) y otros sátrapas del capitalismo internacional. La nota fuerte en la marcha fue el abrazo entre François Hollande y el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu, quien es conocido como el “exterminador” del pueblo de palestino.

Las guerras y la población de Europa

La población europea ignora que sus gobiernos, sus estados, sus ejércitos, solos o en coalición con otros occidentales, llevan fuera de sus fronteras sanguinarias guerras para apoderarse de las riquezas de los países agredidos. Para la mayoría de los ciudadanos europeos, sus países son ejemplos de paz, solidaridad y de respeto de los derechos humanos. Algo así como el prototipo de santidad universal. Ha contribuido a reforzar aún más esta idea, el hecho que la Unión Europea recibió en año 2012 el Premio Nobel de la Paz, por su “contribución de la paz, la reconciliación, de la democracia y los derechos humanos”.
La guerra entre occidente y los musulmanes, de la cual es parte Francia, no es de ninguna manera una lucha entre democracia y tiranía religiosa. Es sobre todo una guerra imperialista por el petróleo y las riquezas de Irak, Siria, Afganistan, Libia, Mali, y otros países. Las principales transnacionales petroleras como, la petrolera inglesa British Petroleum (BP), la Royal Dutch Shell (petrolera anglo-holandesa), Total (petrolera francesa), y otras que recibieron grandes concesiones en Irak y otros países hacen grandes beneficios en corto tiempo, y como señaló el 2005 Thierry Desmarest, el patrón de la empresa Total: “Ahora nosotros hacemos cada 15 días los beneficios que en 1995 necesitábamos un año para hacerlo”. (Le Soir, 12/02/2011). Gracias a estas guerras, solo la transnacional inglesa British Petroleum (BP) acumuló el 2011 la fabulosa suma de 80 mil millones de dólares de beneficios netos (Fuente: Joan Condijts, Le Soir, 12 de febrero 2011).
Lo que el ciudadano europeo conoce de las guerras que encabezan sus gobiernos proviene de la televisión y los medios de comunicación oficiales. Reciben enlatados como si se tratara de una serie filmada en algún estudio cinematográfico. Los malos, los perversos, los fanáticos son los musulmanes. Si los musulmanes, radicales o no, se defienden de la agresión militar occidental, son presentados como fanáticos, demenciales y terroristas. . Los buenos, los héroes, son las tropas militares norteamericanas, de la OTAN y de los países de la Unión Europea, que van a Irak, Afganistán, Libia, Mali, Siria, y otros países, para “salvar a la población”, para “instaurar la democracia”, y “defender los derechos humanos”.
La mayoría de la población europea está más interesada en lo que hace con su culo Carla Bruni (ex primera dame de Francia) o la joven francesa Nabilla que acaba de salir de prisión por haber apuñalado a su amante de turno, que en los acontecimientos políticos de su país. Francia es un caso especial, y de haber sido uno de los pueblos más prestigiosos de la historia, se ha convertido en un país hundido en la corrupción política, en crisis social y económica. En este país la extrema derecha más recalcitrante (fascista y racista) se abre camino para llegar al poder gracias al fracaso de los llamados partido liberales y aquellos que se hacen llamar de izquierda y socialistas.
La Francia actual es apenas una vulgar caricatura de la Francia de la revolución francesa de 1789 y de la Comuna de Paris en 1871. Esta Francia gobernada por una burguesía decadente, ignorante, y mafiosa nada tiene que enseñar al mundo exterior. Si la Francia del siglo XVII y XVIII es de los grandes filósofos, revolucionarios, artistas, poetas y escritores, ahora es de Nicolás Sarkozy, François Hollande o Le Pen los que con su conducta de los bajos fondos, sirven de ejemplo político y moral de una población que carece de la más elemental reflexión política.

Charlie Hebdo y la Guerra Santa

Hace algunos días, la analista alemana Souad Mekhennet(*), investigadora y experta en terrorismo declaró que las caricaturas sobre el Islam de Charlie Hebdo son parecidos a las caricaturas que los alemanes nazis hacían de los judíos en los años '30 y '40. Sus declaraciones fueron el domingo 11 de enero 2015 durante el programa de Günther Jauch en la principal cadena de televisión pública de Alemania. La conclusión de la experta fue el resultado de una investigación entre judíos que sobrevivieron a la segunda guerra mundial.
El anticlericalismo de Charlie Hebdo es bastante discutible. Tiene la misma contextura de la que manejan las potencias occidentales. La línea anti religión de esta revista, como lo han dicho sus propios directivos, se mide entre religión mesurada y religión no mesurada. Entre Islam bueno e Islam malo. Entre mesurados y fanáticos. Entre musulmanes colaboradores con occidente y musulmanes que resisten (terroristas). Este anticlericalismo se expresa en las caricaturas que publica esta revista sobre el profeta Mohamed. Estas tienen el distintivo político ultra reaccionario que se propaga desde los aparatos de desinformación de los estados occidentales. De la boca del profeta (en la caricatura) salen los peores agravios contra los musulmanes radicales.
Para Charlie Hebdo y los gobiernos occidentales, una corriente religiosa, ya sea islámica, católica o cualquier otra, es “mesurada” cuando colabora con los enemigos de sus propios pueblos. Por ejemplo en Irak, los islámicos chiitas son “mesurados” en tanto son aliados de Estados Unidos y occidente. En el lenguaje occidental, este es un caso de islamismo moderado, pero sin embargo los chiitas de Irán que no colaboran y que resisten una posible invasión de los Estados Unidos y la coalición occidental, son calificados de “islamismo fanático, no moderado.
Si en su momento los sunitas de Irak que encabezaba Sadam Hussein se convirtieron en enemigos de Estados Unidos no lo fue tanto los sunitas del grupo Estado Islámico (EI) que colaboró con los invasores de este país para derrocar al gobierno de Hessein. Como anota el historiador Robert Freeman sobre este grupo (EI) : “lo más importante es “entender que el Estado Islámico fue creado por los norteamericanos". El objetivo inicial de los norteamericanos, al crear este grupo ligado a Al Qaeda, dice Freeman, fue desestabilizar al gobierno sunita de Sadam en Irak, ante de la guerra. Posteriormente Estados Unidos utilizó este grupo para intentar derrocar al gobierno de Bashar al Assad en Siria.
Que el grupo Estado Islámico haya volteado sus fusiles contra sus antiguos patrones muestra con claridad como las potencias dividen y sacan provecho de los movimientos religiosos en Medio Oriente y África. Esta división, o estigmatización, no es tanto por el dogma que practican, ni siquiera por su fundamentalismo religioso, sino más bien por la utilidad y beneficio que sacan del grupo religioso.
En setiembre del 2012, Stéphane Charbonnier, el director de Charlie Hebdo, y una de las víctimas del atentado de enero, señalaba que: “había que continuar burlándose de la religión musulmana hasta que el Islam sea MODERADO como el catolicismo”. Un poco después (noviembre del 2013 Charbonnier decía que ''la religión musulmana es una bandera impuesta a innumerables pueblos del planeta”. En la misma entrevista el director de Charlie Hebdo, admite que las burlas contra el profeta de los musulmanes resultaba buen negocio. Así según Charbonnier, las “caricaturas sobre el profeta Mohamed doblaban el tiraje y las ventas subían entre 60 y 70 mil ejemplares” cuando el tiraje normal de esta revista no pasaba de 30 mil ejemplares por semana. (Declaraciones a Le Monde, setiembre 2012).

¿Charlie Hebdo de izquierda?

En cualquier sociedad dividida en clases sociales, y sobre todo en el sistema capitalista, ningún medio de comunicación puede actuar al margen de la lucha y los intereses de las clases de una sociedad determinada. La prensa híbrida no existe. Cualquiera sea el espacio social que ocupe el medio de comunicación, ya sea científico, humorístico, satírico, de futbol, o cualquier otro género, siempre estará imbuido de una posición intelectual de clases.
En este sentido el concepto político y periodístico de los fundadores de Charlie Hebdo nunca fue más allá de los intereses políticos de las élites dirigentes del Estado Francés y de los grupos de poder. El año 2006, cuando la guerra imperialista contra Irak estaba al rojo vivo Philippe Val, director de la redacción de Charlie Hebdo desde 1992 2009, publicaba una convocatoria, para felicidad de las tropas americanas en Irak, para “resistir al totalitarismo religioso” Musulman. Un poco después Philippe Val vuelve a la carga, en el 2011, para decir que: “el musulmán solo tiene un cuarto de cerebro”.
Según Philippe Val: “después de haber vivido el fascismo, el nazismo y el estalinismo el mundo hace frente a una nueva amenaza global de tipo totalitario: El Islam. Como todos los totalitarismos el islamismo se nutre del miedo y de la frustración”. Nosotros los escritores, periodistas, intelectuales llamamos a la resistencia al totalitarismo religioso: (Marzo del 2006). Val, fue militante anarquista, pero de ahí derivó hacia el grupo de derecha de Nicolás Sarkozy. Eso le valió que en el 2009 diera un salto hacia la dirección de France Inter una cadena de radio de propiedad del Estado francés.
El plantel directivo de Charlie Hebdo, incluyendo las tres víctimas del atentado, no han sido tan independientes en lo que respecta la llegada al poder del “socialista” François Hollande. Patrick Pelloux, uno de los sobrevivientes del ataque a esta revista, ha sido un compañero de ruta electoral del actual presidente Francés en 2012. Polloux había formado un grupo político llamado Nouvelle Donne (New Deal o nuevo acuerdo) para llamar al voto por el candidato “socialista”. Mediapart, un diario francés dijo (10 de diciembre del 2013) que el “partido” donde aparecía como líder Patrick Pelloux había sido una mediocre operación electoralista piloteada por las manos del Elysée.

El atentado islámico y el gran negocio de Charlie Hebdo

Charlie Hebdo, con solo 30 mil ejemplares por edición (semanal) estaba casi en bancarrota económica hasta antes de los atentados del 7 de enero donde murieron 17 personas. Las deudas de esta revista al 2012 eran de más de un millón de euros, mientras que su efectivo en caja no pasaba de 25 euros. Frente a esta calamidad financiera ni la derecha ni la izquierda venían en su ayuda.
Pero la ''suerte'' de Charlie Hebdo cambió completamente. Una semana después de este ataque mortal esta revista humorística imprimió 3 millones ejemplares que se agotaron desde las primeras horas de la mañana del miércoles 14 de enero. Inmediatamente a ello se anunció imprimir 2 millones más para los próximos días. Negocios son negocios dijeron desde el gobierno francés, que publicitó y financió al 100% esta edición. Charlie Hebdo para esta edición ''pos ataque'' fue traducida a por lo menos 5 lenguas, entre ellas el inglés, español, turco y árabe. François Hollande y sus ministros se tomaron fotos y salieron en la televisión exhibiendo su Charlie Hebdo en la mano.
Notas:
1) M. Pokora, al mismo tiempo que expresó su solidaridad con las víctimas del atentado dijo que los “yo no soy Charlie” me hacen reír”. Agregando que jamás ha comprado la revista satírica con la cual no comparte “sus valores”. Refiriéndose a la marcha Republicana convocada por Hollande dijo que no lo tomen como “carnero que sigue con ojos cerrados el rebaño”, y que no está de acuerdo con aquello que esperaron el ataque a la revista para hablar de valores. (Le Parisien, 14-01-2015)
2) Causa y efecto. Amedy Coulibaly, de 24 años, actuó en solidaridad con los 2 atacantes de Charlie Hebdo en París. Primero acribillo a balazos a un policía, a quien mato. Después entró en una tienda de productos Hypercasher donde tomo varios rehenes y se atrincheró. Antes de caer abatido por los policías habló con uno de los rehenes. La conversación fue grabada. Ahí señaló: Amedy Coulibaly hace alusión al Estado Islámico, al velo de las mujeres musulmanas, a Bachar al-Assad en Siria; a la coalición occidental presentes en Mali, en Irak o en Afganistán. “Cada vez más ellos tratan de hacerles creer que los musulmanes son los terroristas. Yo nací en Francia, si ellos (las potencias occidentales) no hubieran atacado allá (los países árabes musulmanes), yo no estaría aquí”. (Le Monde, 10 enero 2015).
En la misma conversación Amedy Coulibaly señaló entre otras cosas: los bombardeo del ejército de 50 mil hombres de la coalición (OTAN, Estados Unidos y Europa) contra los países árabes y musulmán. “¿Porqué hacen eso?”, dice él; y menciona el norte de Mali, Siria; y pide “detener los ataques al Estado Islámico (EI) y que paren de arrancar los velos de nuestras mujeres; y que detengan la represión y encarcelamiento injustamente de nuestros hermanos”. Amedy Coulibaly. Conversación grabada por uno de los rehenes. Publicado por Le Monde).
*) Souad Mekhennet de 37 años y nacida en Frankfurt, escribe en diferentes medios de comunicación de Alemania y de otros países; entre ellos el Frankfurter Allgemeine Zeitung, en el Frankfurter Rundschau. Anteriormente escribió en el Washington Post. Texto: Luis Arce Borja. Ver: 'Europa tras Charlie Hebdo'.