28 sept. 2014

La deuda

La economía española se ha basado en el último decenio en la conocida “dieta mediterránea”, (cuyos ingredientes principales eran el “boom” urbanístico, la exportación, el turismo y el consumo interno), fórmula que creaba excelentes platos minimalistas, de apariencia altamente sugestiva y precio desorbitado pero vacíos de contenido culinario y con fecha de caducidad impresa (2008), debido al estallido de la burbuja inmobiliaria y el hundimiento del castillo de naipes de la economía española, pero a lo largo del 2014, la economía española ofrecería signos de un cambio de tendencia. Así, según el INE, el déficit de Estado en Julio se habría reducido al 3,08 % (rondando el 3,5 % pactado con Europa para el 2013), el PIB habría aumentado un 0,6% en el segundo trimestre y la tasa de paro habría descendido hasta el 24,5%.

Sin embargo, a pesar de los trazos rosáceos del actual amanecer económico, estaría a punto de aparecer en el escenario económico un nuevo virus patógeno, (el DD&D), con un ADN dotado con las tres enzimas D (Deuda, Deflación & Desempleo) y que podría derivar en una plaga que podría acabar por arrasar con todo rastro de brotes verdes en la economía española. Así, el Déficit de la Balanza comercial en el primer semestre del 2014 se incrementó en 9.000 millones €, al conjugarse un incremento del 5,3 % de las importaciones con un exiguo incremento del 0,5 % de las exportaciones, debido que los principales de su área de influencia (básicamente Francia, Alemania e Italia), coquetean de nuevo con la recesión mientras la Deuda Pública habría alcanzado ya la barrera ionosférica del Billón de €.

Deuda privada

El director del Departamento de Asuntos Monetarios del FMI, José Viñals, ha subrayado durante la presentación del informe del FMI sobre Estabilidad Financiera, que “la abultada deuda empresarial de los países periféricos europeos puede afectar al sistema bancario a través de pérdidas en los préstamos a empresas”. Según Viñals, “cerca del 40% de la deuda en España está en manos de empresas que serían incapaces de hacer frente a sus deudas a medio plazo a menos que hagan ajustes como una reducción de la deuda, de los costes operativos o de los gastos de capital, (“debt overhag” en inglés), de lo que sería paradigma la empresa farmacéutica Grifols, quien habría multiplicado por 11 su pasivo hasta alcanzar los 180 millones € de deuda.
Así, según el Informe Mundial de Estabilidad Financiera (GFSR, en inglés), el ratio de deuda sobre EBITDA de las empresas españolas (cifra que se obtiene tras dividir la deuda total de las empresas por sus ingresos operativos sin restarles los intereses de la deuda, amortizaciones o impuestos), sería del 3,59 veces, superando todavía el listón del 3 establecido para indicar dificultades en el mantenimiento de la solvencia de las compañías. Además, resalta en su informe el complicado escenario en el que se produce el desempalancamiento de las empresas , pues “aunque el desendeudamiento es necesario, demasiados recortes de capital pueden seguir socavando las perspectivas de crecimiento en la periferia del euro”, por lo que según El Financial Times, el BCE presidido por Mario Draghi tendría ya preparado un plan de choque que podría contemplar la bajada de tipos hasta el 0,0 % para finales del 2014 y la implementación de tipos negativos para la facilidad de depósitos, lo que obligará a los bancos de la Eurozona a pagar por dormir su dinero en el BCE (0,10%).
Por otra parte, la bajada de tipos de interés hasta el 0,15% y la continuación de la política de barra libre (TLTRO) por el BCE ha aliviado los problemas de liquidez de las entidades financieras e incrementado el beneficio de las mismas debido al diferencial entre lo que deben pagar para lograr liquidez del BCE (el 0,5%) y los intereses que marcan en la adquisición de deuda de Estado (cercanos al 4%), beneficios que no han tenido traslación a la economía real en forma de financiación del tejido productivo (pymes y autónomos), sino que se han destinado a la refinanciación de las grandes empresas y los pagos de intereses de deudas contraídas. Además, Viñals afirma que “algunos bancos necesitarán aprovisionarse contra estas pérdidas”, para lo que tendrán que usar “una gran porción de futuros beneficios y en algunos casos de la ampliación de su fondos de provisión”, aunque según los cálculos del Fondo, las provisiones de los bancos de España permitirían hacer frente a unas pérdidas que en el peor escenario alcanzarían los 120.000 millones de euros, de lo que se deduce que la Banca tendrá que destinar más provisiones para estos créditos, lo que tendrá como efectos colaterales una posible constricción de sus ganancias y por ende del reparto de dividendos e impedirá que el crédito siga sin fluir con normalidad a unos tipos de interés reales a pymes y particulares.
Ello unido a la sustitución de la tradicional doctrina económica del equilibrio presupuestario del Estado por la del déficit endémico (práctica que por mimetismo han adoptado los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas), contribuirá a que el déficit público continúe desbocado (estimaciones del 5,9% del PIB para 2014).

Deflación en ciernes

Según el INE, el IPC adelantado de Agosto registró un incremento del 0,1% respecto al de Julio pero la tasa interanual quedaría en el -0,5% lo que le situaría en la antesala de la deflación. Por deflación se entiende «la caída mantenida y generalizada de los precios de bienes y servicios durante un mínimo de dos semestres», según el FMI y conjugada con una tasa de desempleo galopante tan bestial como la española , podría dar lugar a la aparición de un cóctel explosivo de final incierto,(el DDD), ya que dichos factores económicos se retroalimentan. Así, las empresas se ven obligadas a estrechar sus márgenes de beneficios para seguir siendo competitivas lo que les impide mantener sus beneficios empresariales así como realizar las necesarias inversiones en Bienes Equipo y que tiene como efecto secundario una congelación o reducción del sueldo de los trabajadores que hace reiniciarse la espiral deflactiva, alimentada por la subsiguiente reducción del consumo. Así, asistiremos al finiquito del consumismo compulsivo imperante en la pasada década debido a la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores por la congelación de sus salarios o la dramática reducción de los mismos (pérdida del 13% de capacidad adquisitiva desde el 2008), lo que aunado con la ausencia de la cultura del ahorro doméstico incrementará la deuda familiar.

Desempleo endémico

Según el FMI, España concluirá el ejercicio económico del 2014 con una tasa de paro cercana al 25 % (segundo país con más desempleo de la UE y el primero en desempleo juvenil), citando como factores negativos la continuación de la subida de salarios en España (aumentos del 1,30% en el 2012, del 0,63% en el 2013 y del 0,1 % en el 2014) tanto en los bienes manufactureros como en la construcción y los servicios, por lo que el ajuste económico español se habría producido mediante la caída de la producción y el incremento del paro, pero “insuficiente en el lado de los salarios hasta fechas recientes”, por lo que receta un drástico recorte de los salarios nominales (brutos) del 10% y una rebaja de las cotizaciones sociales en 1,75 puntos para crear 1,2 millones de empleos en los tres próximos años ( minijobs o contratos basura).
Por otra parte, según cccv.es, “la disminución de la inversión en Obra Pública en el Bienio 2010-2012, habría sido de 22.100 millones € y habría supuesto la pérdida de de 235.000 empleos, pero con una inversión en Obra Pública de Infraestructuras Pública de 10.000 millones € (equivalente al 1% del PIB), se podrían crear 230.000 empleos nuevos, entre directos, indirectos e inducidos ya que cada millón de Euros invertido en Obra Civil generaría 12 empleos directos, 6 indirectos y 5 inducidos”. Por ello, la patronal de las grandes constructoras (Seopan) en su revista “El Monitor”, ha propuesto al Gobierno reactivar en el 2014 una tercera parte de las obras de infraestructura contratadas pero pendientes de ejecución,para lo que se requiere una inversión adicional de 8.000 millones € y que supondría la creación de unos 145.000 empleos y el retorno fiscal de unos 5.000 €, según sus estimaciones.
Además, según un informe realizado por Asefma y la Asociación Española de la Carretera (AEC) “la crisis ha provocado que la red de carreteras presente un estado infame” (similar a la Década de los 90) y señala que “para devolver los firmes a un estado mínimamente adecuado, se necesitaría una inversión superior a 5.200 millones €” y dado que en el caso de España, la CE ya avaló el retraso hasta 2016 del plazo para reducir el déficit por debajo del 3 % del PIB incluido en el programa de estabilidad, dicha dilación en la fecha del déficit excesivo podría ser aprovechado para incrementar la inversión estatal en Obras Públicas.
Resumiendo, en el supuesto de que la Deuda Pública y privada prosigan su vuelo por la estratosfera, que los salarios sigan congelados o con incrementos inferiores al IPC, que el crédito bancario siga sin fluir con normalidad a unos tipos de interés reales a pymes, autónomos y particulares y no se aproveche la dilación en los plazos para reducir el déficit hasta el 2016 en incrementar la inversión en Obra Pública y reducir el desempleo, la economía española se verá abocada a un peligroso cóctel explosivo, el D+D+D, cuyos ingredientes sería una Deflación en los precios que impedirá a las empresas conseguir beneficios y a los trabajadores incrementar sus sueldos, una Deuda Pública que podría rozar el 100% del PIB para finales del 2014 (superior al Billón €) , un Desempleo estratosférico (25% a finales del año en curso) y la imposibilidad de cumplir el déficit público (estimaciones del 6% frente al 5,8% fijado por Bruselas), lo que aunado con el atasco de Italia, Francia y Alemania, podría generar una década de estancamiento en la economía española, rememorando la Década perdida de la economía japonesa. Texto: G. Gorraiz-López

22 sept. 2014

Estado, economía y política (II de II)

V – CIENCIA

La parcelación de los saberes y las históricas separaciones entre ciencia–literatura, ciencia–política y ciencia–ideología, remozadas por el neoliberalismo en la profundización de la división del trabajo, han tenido gran éxito en mantener a cada individuo–clase [en este caso científico–intelectual] en su «corral» [gabinete especializado, corporaciones profesionales y/o empresariales], haciendo lo que «sabe» [de acuerdo a la capacitación recibida] y «debe» [hacer lo que se le pide sin más]. Surgió así la proliferación de “jergas” que, por una parte cierran las posibilidades de circulación entre saberes, pero por otra utilizan a los medios de comunicación masiva para publicitar y legitimar sus límpidos descubrimientos o investigaciones científicas.
Así, mientras la ciencia política instala las miradas en la producción de consenso, en las bondades de la democracia representativa, en la lógica partidaria, en la realpolitik; las ciencias del hombre se mantienen incólumes en el disciplinamiento social, las ciencias médicas comparten sus avances sin dejar de prescribir lo que hay que hacer, y las exactas y naturales se preocupan por dar al público un saber simplificado de sus descubrimientos y aplicaciones. Acertijos, cirugías filmadas, explicaciones neutras de los procesos vitales y de su destrucción por el hombre, etc. Todo en un mismo tenor que resulta apacible y preocupante a la vez: – ¡Qué barbaridad el cambio climático! ¡Cuántas especies están desapareciendo! Pero dime Rosa: ¿qué hay de cenar?
En la divulgación masiva ni siquiera hay que probar las hipótesis, el público no pregunta pero reproduce. Una señora habla del “mapa genético” en la cola del supermercado, un vecino le dice a otro la marca del medicamento para dejar de fumar que encontró en una revista, en el colectivo un joven relata con sumo entusiasmo a un compañero las técnicas de tortura que vio descriptas en Discovery, History o Natgeo. Las nuevas tecnologías de la manipulación de la vida y de la muerte y su eficacia comprobada, tienen un lugar preferencial en un sinnúmero de canales de televisión abierta y por cable, además de Internet. Pero eso sí, todo es presentado con un relato objetivo y científico, todo aparece como parte de la nueva sistematización de los conocimientos. Facebook y twiter han capturado la noción de redes sociales, el “periodismo criminológico” y la naturalización del vocabulario jurídico penal, los realitis policiales y la naturalización de los operativos; y los “des–informativos” que no se quedan atrás de la CNN ni de los multimedios, incluyendo cada vez más al público como reporteros aficionados. La muerte o el despojo de unos en aras de la vida y la preservación de la propiedad privada de otros. Matar un delincuente para que los buenos ciudadanos y sus familias estén tranquilos, sacarse a los pobres de encima para embellecer la ciudad. – ¡Háganlo de una vez!, vocifera la ciudadanía democrática. Complicidad civil, microfascismo, legitimación de las prácticas, producción de subjetividad. De tal manera, la gran dictadura de la Verdad científica revelada, filmada e informatizada, tiene muchos colaboradores en el seno de las sociedades actuales y, como hemos visto sucintamente, los mass media y las nuevas tecnologías desempeñan un papel fundamental en los procesos de naturalización, de disciplinamiento, de producción de realidad y de control social. Los conocimientos se han transformado en empresas, que salen a la búsqueda de pasantes y adscriptos en las propias universidades.
Las tecnologías no se detuvieron en la investigación y producción de nuevas armas –en sentido estricto, sino que ampliaron la noción de armas abarcando a todas las ciencias en su ilimitada búsqueda de dominar, someter y eventualmente destruir a los “enemigos de la sociedad”. Deben mencionarse a manera de ejemplos, las investigaciones sobre los umbrales del dolor; la producción bacteriológica con claros y directos fines militares; las técnicas de interrogatorio, las experimentaciones con nuevos fármacos en enfermedades producidas adrede, el empleo de la fotografía y luego del cine para planificar los ataques aéreos, documentar los daños ocasionados por los bombardeos y realizar el control de su precisión. La explosión de las telecomunicaciones con los medios de comunicación de masas y su papel fundamental en la producción de realidad y subjetividad, fueron herramientas exploradas y aplicadas por el nazismo, aunque no sólo por este.
¿Ha sido el nazismo el creador de la ilimitada, sufriente y aberrante experimentación científica sobre seres vivos “inferiores” –hasta conducirlos a la muerte como “efecto secundario, irrelevante o colateral”? ¿O el nazismo, en tanto que producción sociohistórica, posibilitó e inclusive dejó registro fílmico de la puesta en acto de una ideología capaz de practicar semejantes aberraciones, gracias a que compartían orígenes mesiánicos comunes con innumerables comunidades, sin excluir las científicas? ¿Se puede hablar aún hoy de consecuencias accidentales o habría que considerarlas inscriptas en la valorización que de la vida hace el capital?
Es necesario poner reparos ante la Verdad con mayúscula. Foucault ha propuesto reemplazar los «criterios de verdad» por «regímenes de verdad». Y no se trata de una transformación simplemente terminológica. Al hablar de «régimen de verdad», se hace referencia a la capacidad que tiene el poder para producir realidades, discursos y rituales de verdad propios. Este planteo permite considerar un juego de relaciones entre el régimen social imperante, el funcionamiento de los discursos del poder en torno al estatuto de la verdad, y los procedimientos científicos seleccionados para la obtención de la verdad. Pero de esto sí que no se habla. Entonces, ¿no es la misma ciencia la que alberga en su seno el ejercicio abierto de la violencia bajo una política de neutralidad que permite que, anacrónicamente y en nombre del progreso, se lleven a cabo todo tipo de prácticas y experimentaciones con nulos cuestionamientos éticos? La vida considerada sólo como materia, como elemento útil a la ciencia y por su intermedio a la humanidad. Ficción, pura ficción. Negocios son negocios. Es más ¿puede conjugarse una ética de la vida con la ética del capital? Alemania estaba construyendo la bomba atómica. También la U.R.S.S. y los Estados Unidos. Cuesta encontrar las diferencias. ¿Habría que hacerlo? Finalmente fue Estados Unidos quien la lanzó, pero sólo como medio disuasivo, fue para pacificar el mundo. Simplificación. Otra vez el lenguaje, otra vez la vida, otra vez la muerte, otra vez el poder.
La preocupación del Estado [de los Estados] por la gestión política de la vida no fue un invento de Hitler sino que data del siglo XVIII. Surgió en referencia a la necesidad de evitar la disminución de la cantidad de población, de trabajadores y potenciales trabajadores, las mujeres y los niños. La mano de obra debía estar garantizada de alguna manera, la población debía aumentar para sostener y acrecentar el desarrollo de la nueva organización socioeconómica. El cuerpo viviente se convirtió en objeto a gobernar no tanto por su valor intrínseco, sino como sede de la potencia a intercambiar: la fuerza de trabajo transformada en mercancía. Y la necesidad de intervenir en este reaseguro, dio lugar a la diagramación de políticas públicas para una determinada población. Esto abarcó el campo sanitario, las normas de higiene, la organización familiar y crianza de los hijos, la composición de las razas, las pautas morales, la longevidad de las comunidades, la mortalidad infantil, etc. Allí presentes, nuevamente, los expertos y la ciencia, allí y siempre, con mayor o menor sofisticación. El nazismo, entonces, no hizo más que tomar estos preceptos y compaginar la tabla de efectos deseados para la gran Alemania. La mano de obra estaba garantizada por la militarización de la sociedad (servicio militar obligatorio) y por el trabajo forzado de los presos y víctimas hacinadas en los campos de concentración. No indicó lo que había que hacer sino los resultados a lograr, y dio rienda libre a la experimentación científica para alcanzar sus metas. Así ocurrieron las atrocidades que tomaron estado público luego de la caída del III Reich, pero que allí no terminaron. Las violaciones, las esterilizaciones, las experimentaciones tortuosas, la muerte en las cámaras de gas o en las barracas y otras monstruosidades corresponden a lo que sabemos del nazismo. Las ablaciones de órganos a prisioneros, la manipulación genética con supuestos fines humanitarios, la inoculación de virus o bacterias para probar determinados fármacos, las prácticas invasivas ilimitadas, las experimentaciones en instituciones cerradas, no han cesado sino todo lo contrario. Hoy no se habla de una raza superior, pero está en ciernes la elección del color de ojos de los hijos, del sexo, del cabello, etc., etc. Otra vez la naturalización hace que todo suene inocente, pero nuevamente estamos viendo la punta del iceberg. En la sociedad de la información ya nadie puede aducir el total desconocimiento, paradojas del sistema. Como dijo Eduardo Tato Pavlovsky “ya no hay distraídos o neutrales en Latinoamérica. Ya no hay teoría que salve a nadie”. Me permito hacer extensiva la aseveración a todo el mundo. Científicos–tecnócratas nuestros de cada día, la neutralidad no ha muerto sino que nunca existió. No hay gestión política de la vida, hay intervención del poder en la vida, eso es la biopolítica. No hay investigación, ni prácticas inocentes, la ética tiene nombre, se llama responsabilidad por los propios actos en cada instante y a cada paso. Habitantes del planeta, se impone pensar en contra del convencimiento, no hay poder bueno, el poder siempre es `poder sobre´. Habitantes del planeta: jamás renunciéis a pensar; si no amáis al nazismo no améis la dictadura tecnocrática de los expertos[35], si no amáis la dictadura no améis al capitalismo, porque es su mentor, y si no amáis al capitalismo intentad navegar por la vida experimentando la potencia del deseo como producción y del pensamiento como creación.Texto: Isabel Navarrete. Ver: Parte I. Bibliografía en Parte I


18 sept. 2014

Estado, economía y política (I de II)

I – APUNTES

En el proceso de instauración del capitalismo, una de sus tareas primordiales fue “solucionar” la fragmentación político–territorial. La nueva organización necesitaba concentrar el poder político y garantizar la libertad económica. Así surgió el Estado moderno. Pero esta organización requirió diferentes tiempos y la necesidad de lograr, dentro del sistema interestatal, tanto la cohesión interna como el fortalecimiento militar frente a agresiones externas. De tal modo, unido a la noción de soberanía, el Estado tiene necesidad de devenir nación, de crear un pueblo con un destino trascendente.

Los Estados nación soberanos europeos, por lo tanto, fueron los encargados en Occidente de realizar las transformaciones políticas, sociales y económicas de aquel continente. Debe darse a este surgimiento la importancia que requiere, ya que este Estado se constituiría en la piedra angular del nuevo modo de producción, instaurándose como garante del capital. Una nueva lógica había sido fundada. Fundada sobre dicotomías y ficciones que pasaron a regir los patrones del funcionamiento social. Se dejan señaladas: la ficción del contrato social, la separación del Estado y la sociedad civil, de la política y la economía, las ficciones de la libertad individual, del trabajador libre, y de la igualdad jurídica entre otras.
Que el naciente sistema se fuera organizando sobre ficciones, no impidió que estas adquirieran legitimación y altos grados de eficacia, produciendo efectos comprobables tanto en los sujetos como en las relaciones sociales. El capitalismo necesitaba imponer racionalmente dichas ficciones como verdades, con el fin de encubrir el proceso histórico que le dio surgimiento. Denominamos a este mecanismo con el nombre de naturalización. En este sentido, puede decirse que no son pocas las relaciones entre ficción y creencia, dado que ninguna de las dos necesita ser demostrada como cierta para lograr eficacia, incluso a pesar de sus inconsistencias. La eficacia de estas ficciones queda demostrada en los actos de gobierno, que se apoyan indiscutidamente en ellas; pero también ocurre lo mismo en cualquier accionar social que, supuestamente, estaría por fuera de las relaciones de poder. El Estado–nación, autolegitimado y establecido como un superespacio legitimador que concentra el poder político y el monopolio del uso de la fuerza legítima, es un elemento indispensable en la producción de realidad y subjetividad, cuestiones que deben ser tenidas en cuenta para el análisis y la comprensión de los procesos histórico–sociales, políticos y económicos entre los que se encuentra el nazismo, tema que hoy nos ocupa.
Ahora bien, la consolidación de los Estados nacionales demandó diferentes tiempos y características, siendo Alemania uno de los últimos países en lograr la unificación política y la modernización social, a lo largo del siglo XIX. Entonces, la noción de nacionalsocialismo encuentra ya sus raíces en estas problemáticas, y se liga a las ideas que plantean la necesidad de consolidar a Alemania como un Estado nacional unificado. Las ideas tradicionales alemanas ya planteaban por aquel entonces no sólo la conformación de un imperio pangermánico que comprendiera a Austria y otros territorios de lengua alemana sino su reconocimiento como potencia hegemónica de Europa. Estas ideas estuvieron presentes en los movimientos anexionistas durante la Primera Guerra mundial unidas a la esperada consumación de aquel destino trascendente del pueblo alemán. La derrota de Alemania en 1918, con las tremendas consecuencias económicas y psicológicas, dio lugar a la fundación y ascenso del nacionalsocialismo, que adquirió una adhesión inusitada al dar cuerpo a la tradición histórica conservadora mencionada anteriormente. También hay que considerar como precursores, además del nacionalismo antieslavo y antisemítico de Austria y Bohemia, las imbricaciones religiosas unidas al concepto católico de la gran Alemania. Estas variables, sumadas al militarismo durante la Primera Guerra mundial, al fantasma del comunismo y al crack bursátil en octubre de 1929 –que “inauguró la “gran depresión”, abonaron el terreno para dar lugar a los acontecimientos de 1933. Es decir que Hitler no fue el creador del nacionalsocialismo, sino un líder con gran capacidad de manejo de las masas producido por la propia sociedad alemana, deseosa de encontrar “un orden” tranquilizador y conducente a la grandeza de Alemania. Hitler encarnó al nacionalsocialismo.

II – GUERRA

¿Por qué siguen existiendo las guerras? Probablemente surgirán muchas especulaciones y cada uno pensará en batallas históricas, en invasiones actuales con variadas fundamentaciones, en situaciones de las que está supuestamente “informado”. Con referencia a las guerras mundiales: la primera, desembocó en la consumación del autoritarismo mesiánico hitleriano; la segunda, marcó la caída del III Reich y el bombardeo de Estados Unidos a Japón con bombas nucleares, dando lugar a muchas otras explosiones en torno a la vida –generalmente revestidas de “progreso”, que vale la pena analizar. Y ahora quizás adquiera más sentido la larga introducción sobre las implicancias del Estado nación, que deberá ser tenida en consideración a lo largo de toda la exposición.
El siglo XX ha mostrado y confirmado, por si quedaban dudas al respecto, que el conocimiento–mercancía no hace buenos a los seres humanos. También ha demostrado que la producción de conocimientos entra ineludiblemente en conexiones complejas y difusas con el poder, y por ende con el capital. Claro que esto no fue una invención de la modernidad, pues ya en la civilización egipcia, por dar un ejemplo, quien sabía leer y escribir tenía un lugar social y políticamente destacado. Pero la fragmentación de los saberes, la súper especialización, y las revoluciones tecnológicas producidas en el siglo XX, no encuentran parangón con ningún otro tiempo histórico. Es que los acontecimientos adquirieron otra dimensión, otras velocidades, no sólo en sentido cuantitativo sino también cualitativo. Y la tecnificación del Estado y las guerras formaron parte de esos acontecimientos, al igual que la industria automotriz, la producción de energía nuclear y las telecomunicaciones entre otros. Se dirá que siempre hubo guerras. Es cierto. Pero una nueva característica de la modernidad es la tecnologización de la guerra: “Según Einstein, el desarrollo de la bomba atómica hizo necesaria la invención de la bomba informática, de la bomba de la información totalitaria.”
Ford, ese revolucionario del capital industrial creador de la producción y del consumo en masa, no dudó en producir y vender todo tipo de vehículos para la guerra –“negocios son negocios”, aunque tampoco ocultó su simpatía por Hitler bastante antes de 1933. Hitler declaró en 1931 a Detroit News: “Considero a Henry Ford como mi inspiración”. En 1939, las filiales alemanas de General Motors (Opel) y Ford suministraron un 70 por ciento de los vehículos y otro buen porcentaje de aviones vendidos en el mercado alemán para uso bélico. Ford y otros muchos estadounidenses no fueron los únicos “simpatizantes” no–alemanes del nazismo, una obviedad para Suiza y Austria, aunque también para Argentina y muchos otros. Estos elementos requieren ser tomados en consideración para comprender las múltiples dimensiones del fenómeno nazi.
¿Que por qué decimos esto aquí y ahora? Porque el nazismo se constituyó como corporización del nacionalsocialismo, en tanto que conglomerado de operaciones ideológicas y de tecnologías políticas, en tanto que movimiento ligado a la cultura de masas y potente máquina de guerra. El nacionalsocialismo no comenzó en el Tratado de Versalles (París, 1919) finalizada la Primera Guerra Mundial, ni finalizó luego de la Segunda. El nazismo fue un gran exponente del intento de resolución de una profunda crisis a la manera fundamentalista, con su componente mesiánico–religioso–conservador. Puso todo en juego, invadió territorios, se lanzó a la conquista del espacio vital, intentó arrasar con las diferencias en un proceso de unificación y simplificación de la realidad, se arrogó el poder sobre la vida y la muerte. Dicho esto, entonces, nos vamos aproximando a la razón de ser de las guerras: la ambición de poder, de superioridad y de dominación, que no puede ser desvinculada de la mortífera generación de capital obtenida de la producción y venta de armamentos cada vez más eficaces y sofisticados y que marcha, junto con el narcotráfico, a la cabeza de la tabla de las superganancias. En todos estos procesos intervienen conocimientos multidisciplinarios científicos y tecnológicos.

III – ECONOMÍA–POLÍTICA–PODER

Paralelamente al desarrollo de las fuerzas productivas, en el capitalismo las guerras adquirieron intensidades y cualidades inusitadas. Si bien en organizaciones socioeconómicas previas las luchas también estuvieron en relación con la obtención de riquezas, apropiación de recursos naturales, alimentarios y de mano de obra barata, con la multiplicación de la fuerza de trabajo gracias a la imposición de las nuevas relaciones de producción, (capitalistas –propietarios de los medios de producción y trabajadores –propietarios de su sola fuerza de trabajo) el híperdesarrollo quedó garantizado por medios violentos. Porque este proceso no tuvo un ápice de pacifismo. No hay que olvidar que los campesinos del feudalismo fueron arrancados de las tierras comunales a sangre y fuego. Tres fueron sus opciones: la muerte, la marginalidad, o el ingreso a las fábricas. La invención del dinero como único medio de intercambio y su “indispensabilidad” para la satisfacción de las necesidades primarias, selló el surgimiento y reproducción del capital y, de tal manera, de la reproducción de las relaciones sociales del sistema.
Estas luchas desiguales lideradas por los países más desarrollados, también emplearon (y lo siguen haciendo) las nociones de patria, de raza, de supremacía del hombre blanco, del respeto a las fuerzas armadas, de obediencia, de muerte por la bandera, de producir invasiones en otros países para liberar a los pueblos del yugo dictatorial (noción aplicada predominantemente a pueblos no–occidentales), etc. Hace demasiado tiempo que se descubrió que la mejor manera de evitar las críticas de los ciudadanos a los gobernantes, es distraerlos inventando una guerra. Externalizar al enemigo, ese siniestro juego del poder. Por supuesto que en estos procesos las purgas internas de opositores son importantísimas, pero quedan opacadas por la batalla contra “lo extranjero”. Luego, la justificación de tales prácticas descansará en la argumentación que los sindica como “enemigos de la patria, de los valores occidentales y cristianos…”, y la lista podría extenderse largamente. Y aquí hace su entrada el lenguaje, que está en relación con las formas de transmitir, informar, consignar, legislar, juzgar…
Quizás lo inquietante del lenguaje se encuentre en su poder, o en cómo circulan en él las relaciones de poder. ¿Por qué los campos de prisioneros del nazismo son llamados “campos de concentración”, “campos de exterminio” o “fábricas de la muerte” –y nadie puede dudar de la monstruosidad de su existencia cierta, mientras que se admite que Guantánamo sea presentada como una “base” en un territorio extranjero ocupado por Estados Unidos, “albergando” a prisioneros sin haber sido juzgados, donde abiertamente se practica la tortura y todo tipo de violaciones de derechos? O ¿por qué el Muro de Berlín, fue denominado el “Muro de la vergüenza” –que sin duda lo fue, al igual que todo muro; y sin embargo se admite internacionalmente –más allá de críticas edulcoradas– la construcción del denominado “Muro Fronterizo” que los Estados Unidos está interponiendo con México; o la denominada “barrera” que Israel está interponiendo con Cisjordania –sobre el territorio cisjordano– violando las resoluciones de la ONU y a contramano de expresiones –que allí quedan– de muchos gobiernos y organizaciones? ¿Acaso las acciones israelíes no constituyen una conquista del espacio vital? Sin duda, mucho por revisar y con urgencia.
Como puede observarse, tenemos hasta el momento unos cuantos problemas graves. No se ve o no se quiere ver cómo las relaciones de poder, por las que circulan la ideología, la política, la economía y los conocimientos, habitan y capturan el lenguaje. El nazismo lo tenía muy claro cuando intervino desde el vamos sobre él: Cómo hablar y de qué hablar (reducción de la riqueza lingüística, cambios de sentido, abundancia de siglas y frases hechas, palabras clave, etc.) Estados Unidos nunca estuvo rezagado, de Europa habría que revisar si algún Estado queda excluido, tarea ardua, delicada y sutil como para ser abordada a la ligera. En América Latina, y particularmente en Argentina podríamos encontrar riquísimos ejemplos durante el siglo XX; por mencionar el más próximo en tiempo y espacio, específicamente en la década del 70, entorno de la última dictadura militar y a partir de ella.
Volviendo al nazismo, convengamos en que “devino un enemigo” de los Aliados cuando sus ambiciones invadieron o desbordaron el mapa de intereses del bloque occidental, en concordia con su ilimitado fundamentalismo mesiánico. El peligro se anunció cuando su lucha por la hegemonía del continente europeo se materializó. Aún así, las cosas no fueron tan límpidas ni las posiciones tan resueltas. Lo que se pone en evidencia es que la flexibilidad del capitalismo admite una interesante variedad de regímenes y variables políticas, como por ejemplo el fascismo, el nazismo, el estalinismo, las dominaciones coloniales, las monarquías constitucionales, las dictaduras africanas, americanas y asiáticas. Son denominados regímenes de excepción, pero en tanto que el Estado persiste, coinciden con el capitalismo y sus preceptos. El nazismo no alteró en absoluto las instituciones capitalistas, todo lo contrario, arrancó a los ejércitos con la religión cristiana, exacerbó la institucionalización de la guerra, de la obediencia y de la economía de mercado. El III Reich y las ambiciones imperialistas de otros países occidentales –en muchos casos consumadas, tienen demasiados elementos en común.

IV – CATASTRO DE LOS CONOCIMIENTOS

Ya existen muchos niños que creen que los pollos nunca fueron seres vivos que caminaban, comían y hacían caca, antes de que el hombre los matara para comerlos. Otros niños, y ya no tan niños, creen que Internet es el oráculo de todos los tiempos que tiene las respuestas para resolver todo de inmediato apretando un par de teclas. Ya no hace falta perder tiempo concurriendo a bibliotecas o consultando con otras personas. Tampoco tiene vigencia la pregunta sobre ¿de dónde vienen las cosas? Por ejemplo, ¿de dónde surgió Internet? Respuesta: del Pentágono. El origen militar de esta tecnología, ¿no habrá dejado una impronta en ella? La mera pregunta amerita la lapidación, eso sí: occidental. Semejante osadía es tildada de exageración, de pesimismo, de posición “ultra”, como denominaban los militares a los opositores durante la última dictadura en Argentina. Nuevamente surge la dicotomía: estar a favor o en contra, jamás en un borde pensante.
Ya no es tal la consciencia de que los conocimientos son producidos socialmente –se trate de filosofía, economía, medicina, astronomía o tecnologías varias; se trata de producciones sociohistóricas y, por lo tanto, que trans–portan sus orígenes y devenires. Tal consciencia está desapareciendo en aras de la inmediatez que envenena el deseo de búsqueda, de experienciar y de experimentar, que envenena el deseo como producción de vida, para confundirlo con un puro y pobre “deseo de consumir”. De tal manera, el conocimiento y sus aplicaciones también han pasado a ser bienes de consumo, mercancías. Como contribución a la pobreza, a la ignorancia y al individualismo todo esto resulta muy positivo.
No se trata tanto de descartar o eliminar teorías, planteos o tecnologías, sino de pararse frente a ellos desde la interrogación. La información es un material irremplazable para poder pensar, es una de sus materias primas. La actual erradicación de la actitud crítica, no tiene nada que envidiarle al nazismo, sólo que ahora está funcionando en las “democracias occidentales” y entonces, al parecer, no hay nada que decir. Ese gran estratega del siglo XIX que fue Clausewitz, planteó: “la guerra es la política por otros medios”. Deleuze, lúcido y potente observador y pensador de la vida, se encargó de efectuar la inversión de dicha tesis, diciendo que “la política es la guerra por otros medios”. La política, de la que las prácticas gubernamentales sólo constituyen la parte visible del iceberg, incluye la militarización de los conocimientos, y en el acto de someter al conjunto de la sociedad civil al régimen militar, esto se verifica de modo impactante hasta el día de hoy. Hay que considerar que en este tipo de regímenes, podemos encontrar tanto el campo de concentración como la ficha para la seguridad social, todo es parte de un orden registrado tecnológicamente. Texto: I. Navarrete. Ver parte 2Bibliografía recomendada:
– Bobbio, Matteucci y Pasquino; Diccionario de Política, Siglo XXI, 10ª ed. en español, Tomo 2, México 1997.
– Deleuze, Gilles; Guattari, Felix; Mil Mesetas; Pre–Textos, Valencia 1988
- Ferreira, Emilia; Pasado y presente de los verbos leer y escribir, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2008
– Foucault, Michel; “Verdad y poder”, en: Microfísica del poder, Las ediciones de La Piqueta, Madrid, 3ª. ed. 1992
– Foucault, Michel; Nacimiento de la biopolítica, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1ª ed. en español 2007, 2ª reimpresión 2010.
– Foucault, Michel; Vigilar y castigar, nacimiento de la prisión, Siglo XXI, Buenos Aires, 1989
Kuhn, Thomas S.; La estructura de las revoluciones científicas, Fondo de Cultura Económica, México, 1ª edición en español 1971, sexta reimpresión 1985.
Lourau, René; El Estado Inconsciente, Ed. Caronte Ensayos, 1ª edición Terramar, La Plata, 2008 (Caronte Ensayo).
– Marx, Karl; El Capital. Crítica de la Economía Política; Tomo I, Volumen 1, Siglo XXI Editores, México, 1998
– Navarrete, Isabel; “Argentina 1976 –¿1983? De la represión a la producción de realidad. Prolegómenos del neoliberalismo”, Mar del Plata, 1998.
– Navarrete, Isabel; “Ideología capitalista: La verdad del poder; el «saber–mercancía» y la ética bio–degradable. Apuntes para la discusión”, ponencia presentada en las Primeras Jornadas de Teoría y Filosofía Política realizadas en Buenos Aires el 21 y 22 de agosto de 1998 y auspiciadas por la Facultad de Ciencias Sociales, Carrera de Ciencia Política, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y el Centro de Investigaciones Europeo Latinoamericanas (EURAL).
– Pavlovsdy, Eduardo; Lo Grupal 3, Buenos Aires, Búsqueda, 1980.
– Virilio, Paul; Cibermundo: ¿una política suicida?, Conversación con Philippe Petit, Trad. Cristóbal Santa Cruz, Domen Ediciones, Santiago, 1997
– Virno, Paolo; Gramática de la multitud. Para un análisis de las formas de vida contemporáneas. Ed. Colihue, 1ª edición, 2ª reimpresión, Buenos Aires, 2008
– Wallerstein Immanuel y Balibar, Etienne; Raza, Nación y Clase, Editorial Iepala, Madrid, 1991.


13 sept. 2014

Apadrina un valenciano. Requiem por un Botín español

Lo recuerdo perfectamente, como no iba a ser así si todo sucedió hace tan pocos días…Estaba yo hurgando en las llamadas redes sociales con la computadora familiar y de repente el sobresalto: ’Españoles, Botín ha muerto’.


No lo podía creer, hacía tan solo unas semanas que habíamos estado departiendo con un grupo de amigos, y así tan de repente…el alma se me encogió y el corazón se arrebujó en un puño, en el izquierdo en concreto, pues con el derecho sostenía el animalillo ese llamado ratón con el que operaba la televisión del portátil. Siempre se van los mejores musité para mis adentros. Seguía incrédulo así que recurrí a la prensa seria para ver que decían del hecho biológico; todos los titulares coincidían. Emilio Botín, presidente del Banco Santander había dejado de habitar entre los mortales. Ya no había duda. Salí apresurado del despacho, dejé el ordenador encendido, a comunicar la noticia a mi familia; al llegar al pasillo me detuve; ¿a quien le lo iba a decir? Vivo solo, soy viudo y la hija de mi segunda esposa, ahora ex esposa, se había independizado del entorno familiar, ya era mayor, iba a cumplir los 50 años en Octubre viniente, y había emigrado a los USA, a California exactamente, al llamado valle del silicio ese o como se diga. Mi querido amigo Emilio le había hecho el favor de colocarla en aquellos parajes del lejano oeste, ‘hemos movido hilos, ¿sabes?’ decía satisfecho, porque Emilio cuando te hacía un favor lo predicaba en plural, como quitándose importancia. Isabelita, la independizada, como le llamábamos en familia, hablaba varios idiomas, era ingeniero informático y tenía en su haber varios masteres, ‘no será difícil buscarle algo, tranquilo’, me recitaba Emilio, y en efecto allí estaba ella en San Antonio, Texas, condado de Bexar, USA.  Le había conseguido una licencia para montar un puestecito de hamburguesas y ‘jot dos’, como decía mi amigo del alma, al que nunca se le dieron bien los idiomas. ‘Hay que empezar desde abajo, ¿sabes?, desde abajo, fíjate en mi hija Paloma que la tengo a la pobrecita en Londres mas sola que la una’. Yo asentía entre triste y burlón, pero callaba, a fin de cuentas un favor es un favor y Emilio, el presidente del Santander solo se lo hacía a los íntimos, a los muy amigos, ‘los otros que se busquen la vida, ¿no se dice ahora así?’ Lo contertulios asentíamos indiferentes a la cháchara del banquero; había ocasiones en las que le reíamos la gracia…’y mas adelante ya veremos, quien sabe, tal vez abra una franquicia de comida rápida que eso allí -se refería a los USA-  tiene mucho futuro’. Porque Don Emilio era amigo de sus amigos y yo me contaba entre ellos, entre ese selecto grupo de íntimos que podíamos telefonearle al despacho a la hora que quisiéramos y para lo que nos viniese en gana; ‘ya os atenderán las secretarias y me pasarán recado’. Y así era la cosa. Porque Don Emilio no siempre fue Don Emilio. Antes había sido Emilio, a secas. Les contaré la historia, algo que nunca he hecho, pero que en estos momentos de tristeza y sinceridad ante el que se ha ido…bueno al grano. Un buen día, y sabedor de la afición al cinematógrafo que profesaba el banquero decidí llevarle un regalo, creo que era por Navidad, no me hagan mucho caso; le había comprado la trilogía, porque eran tres los vídeos, de ‘El Padrino Épico’, versión extendida y cronológica del excelente film de Coppola. ’Pero, ¿es del oeste?, porque ya sabes que a mi las que me gustan son las del oeste’. No Emilio, no, pero la trama, el argumento, tiene algo de similar con algunas de esas que a ti tanto te gustan. Y vaya que debió de gustarle; ni se la de veces que la vió. Y dado que el patriarca de la familia Corleone, Vito, era siempre, o casi, llamado con la partícula ‘DON’ antepuesta… Don Vito por aquí, Don Vito por allá…pues eso, decidió que fuera de los círculos de intimidad y camaradería se le llamaría, en adelante: DON EMILIO. Pero si algo caracterizaba al bonachón de D. Emilio era su profunda convicción religiosa; hombre de fe y de misa y comunión casi diaria tenía como libros de cabecera un ejemplar de El Quijote y una pequeña Biblia, ambos tomillos siempre sobre su mesita de noche. De la Biblia doy fe que la ojeaba de tarde en tarde, de El Quitote no lo tengo tan claro pues siempre que atisbé el volumen, de lejos, sobre la mesilla de noche y si tenía abierta la puerta del dormitorio, lo veía de lejos y noté que conservaba inmaculadas las cubiertas de plástico-celofán que traía de imprenta. La Biblia si la citaba, si, vaya que la citaba, en especial aquellos pasajes referentes a los denarios, el interés simple, el interés compuesto, la expulsión del Templo por parte del Hijo de Dios…este último era su favorito: De cuando Cristo echa del templo a los mercaderes por impago de tres cuotas consecutivas del adeudo contraído. ‘¿Lo ves?, bien clarito que lo dice el Sagrado Libro: Si Cristo los desahucia por impago de tres letras y así lo sanciona el cielo, como no puedo hacer yo lo mismo en la Tierra si así lo dice la ley de los hombres? Además, quien les mandaba firmar la hipoteca si sabían que antes o después andarían ayunos de recursos? Y el notario: ¿no les advirtió de que llegado el caso de impago de tres letritas se irían a la puta calle? Si hasta la Iglesia de Roma lo aprueba!’ Y enrojecía llegando este punto hasta que su rostro adquiría esos enrojecidos colores Santander-Ferrari tan conocidos en todo el orbe cristiano. Pero si algo entusiasmaba a Don Emilio eran los deportes de riesgo y los viajes. Seré somero en la descripción de ambos. En lo tocante a los deportes… que les puedo narrar que no conozcan: esas partidas de mus, de ajedrez…esos paseos en bici ora con Fernando -Alonso-, ora con los grandes del ciclismo patrio….y en especial la Formula Uno, ahí si que se explayaba y perdía, no siempre, la compostura, con vestimenta informal, sin corbata, despeinado, reinando en los padocs y pinleins de los grandes circuitos de Europa, era el Rey…bueno no siempre, porque allí estaba haciéndole sombra ‘el enano ese, ¡lo has visto?, ya viene pacá a saludarme’. Se refería al otro, al inglés, al de los pelos blancos en guerrilla sobre el cráneo, que siempre ostentaba de suculentas mujeres en sus paseares…claro que Emilio no envidiaba a las hembras acompañantes, yo siempre supuse que lo que le indignaba eran los pelos de la cabeza, de los que adolecía el banquero, pues siempre decía -por lo bajini- cuando se saludaban: ‘Te voy a enseñar lo que vale un peine’. Y hay cuando daban comienzo las carreras, cuando se encendían las bombillitas de colores y todo era humo y ruido; había que ver al Sr. Botín abrazado a las barandillas metálicas del primer piso del palco VIP, mas VIP que jamás veré en la vida, temeroso de que un sobresalto lo echara a rodar por tierra y los mass media lo sacasen al día siguiente en las portadas de las revistas del corazón, ‘¿Has visto como corren?’, clamaba, ‘seguro que van a mas de ciento por hora, que no?’ Los íntimos asentíamos entre risitas entrecortadas. Y que decir de sus viajes, su otra pasión. Raro era el finde que no tenía preparado el jet a propulsión a chorro privado; que viajes…bien los recuerdo: Andorra, Suiza, Irlanda, Islas del Canal, de Jersey, Lichtenstein, Gibraltar… Y si el finde era largo, el llamado puente: Panamá, Caymán, Bahamas, Belice…Yo le insistía: Pero Emilio, ¿porque has de llevar tu las bolsas de basura negras esas tan grandes si te las puede echar al contenedor la criada filipina? ‘No me fío, amigo, no me fío, clamaba’. Lo dicho, siempre se van los mejores. Adiós amigo, España entera rezará por ti. Texto: @javierginer Ver también: 'El empresariado español'.
P. D.: Estas líneas van dedicadas a todos los millones de españoles que cada vez que fenece un compatriota de postín aseguran haber sido amigos, íntimos, vecinos, haber tomado copas con él, cenas y comidas, haber compartido excursiones, viajes, amoríos, hoteles y hasta señoras 'alegrías'. 


9 sept. 2014

OTAN busca enemigo

Ningún plan militar, por bien preparado que esté, tiene garantizada su supervivencia más allá del primer encuentro con el enemigo (mariscal de campo Helmuth von Moltke, 1800-1891)
Para que surgiera un pacto militar como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) hace 65 años, tenía que existir alguno o varios enemigos de los países de Europa Occidental o los tenía que inventar.

Estados Unidos, el mayor beneficiado en términos financieros, políticos, económicos y geoestratégicos durante la Segunda Guerra Mundial, decidió establecer su control absoluto en esta parte de Europa.
La mano derecha de cada hegemonía es la fuerza militar, por eso Washington inventó la idea de la inseguridad de los europeos occidentales debido a la existencia de la Unión Soviética que, de acuerdo a los estrategas del departamento de Estado, representaba un permanente peligro latente para la democracia occidental debido a su ideología comunista.
Tras seis años de guerra, Europa estaba devastada sufriendo una severa crisis económica y también la espiritual, como lo describió De Gaulle en sus memorias. Sólo Estados Unidos tenía la capacidad de ayudar para recomponer la economía europea.
Washington percibió el momento adecuado para fortalecer su posición en Europa a través del Plan Marshall para la reconstrucción de los países europeos aportando 13 mil millones de dólares entre 1948 y 1951 que se gastaron en materias primas, productos semimanufacturados, comida, fertilizantes, maquinaria, vehículos y combustible.
Un año después del inicio del Plan Marshall surgió la idea de un pacto militar llamado OTAN cuyo propósito inicial, según el primer Secretario General de esta organización, Lord Ismay, era “mantener a los rusos fuera, a los norteamericanos dentro y a los alemanes abajo”.
Posteriormente el presidente norteamericano John F. Kennedy declaró: “Quiero construir dos torres en la OTAN, una norteamericana y la otra europea”. Al comienzo no siempre hubo acuerdo entre los miembros de esta organización y en 1966 Francia salió de la OTAN al considerar su presidente Charles de Gaulle que la “alianza estaba dominada inaceptablemente por los EEUU”.
Con Nicolas Sarcozy Francia retomó su membresía en la OTAN. Durante los primeros 42 años de la existencia de la Alianza hasta la disolución de la Unión Soviética en 1991 y el campo socialista en 1989 existió para el occidente un enemigo bien definido: la URSS “comunista” que, según la doctrina de la OTAN elaborada en los Estados Unidos, obligaba a la alianza estar preparada permanentemente para la guerra convencional contra aquel enemigo.
En aquellos 42 años la OTAN se convirtió en un brazo armado del Pentágono siendo su jefe principal no el Secretario General, que siempre había sido de origen europeo sino el Supremo Comandante Aliado nombrado por el departamento de Defensa norteamericano y por supuesto tenía que ser un general de las Fuerzas Armadas estadounidenses, manteniéndose esta tradición hasta ahora.
Hasta la desaparición del campo socialista, la definición del enemigo había sido una tarea simple para los miembros de la Alianza que se basaba en términos ideológicos como la lucha contra el comunismo y su principal pilar: la URSS.
Los problemas con la selección del próximo enemigo surgieron después que el presidente norteamericano George Bush padre declaró en 1990 que “un mundo antes dividido entre dos campos armados reconoce que ya sólo existe una potencia permanente: los Estados Unidos de América”.
La Guerra Fría había terminado pero Washington no podía permitirse el lujo de disolver la OTAN para no perder su hegemonía en Europa. Para esto Norteamérica había creado el Concepto Estratégico de la Alianza para 1991-1999, el primer período en el Siglo XX de la unipolaridad mundial, redefiniendo el papel de la OTAN, su estrategia y táctica.
En la reunión de los jefes de Estado y de gobierno de la Alianza en 1991 en Roma, el presidente Bush hizo dos propuestas: primero, dotar a la OTAN de capacidad de actuar fuera de la zona asignada en el período 1949 – 1990 modificando el Artículo V de la Alianza y segundo, vincular la defensa europea a la de los EE.UU. En la misma reunión el Secretario General de la organización, Willy Claes, afirmó que “actualmente el integrismo musulmán representa el mayor desafío para Europa desde la caída del enemigo soviético”.
Es decir, el “nuevo enemigo” fue definido. Además se discutieron otros peligros inminentes relacionados con los futuros conflictos en Cáucaso; la dispersión del armamento nuclear en Rusia, Bielorrusia, Ucrania y Kazajstán; los prontos conflictos en los Balcanes; y el posible surgimiento del nacionalismo expansionista en las ex repúblicas soviéticas. Así terminó la incertidumbre respecto a la necesidad de un “enemigo” para la existencia de la OTAN. Si no lo hay se lo inventa, una antigua táctica de todos los imperios.
En este mismo período se inició la expansión de la OTAN hacia el este incorporando en su seno ex repúblicas socialistas. Los 12 miembros con que nació la organización en 1949 crecieron a 28 y el liderazgo de Washington se convirtió en algo sagrado e indiscutible que otorgó a la Alianza el derecho de intervenir en cualquier parte del mundo.
Para esto fue elaborado el Segundo Concepto Estratégico de la OTAN para 1999 – 2010. Sus resultados eran la guerra en los Balcanes y la disolución de la República Federal de Yugoslavia, la participación de la Alianza en la guerra contra Afganistán e Irak.
Precisamente en este tiempo se decidió en 2009, aprovechando el ambiente de cierto acercamiento entre Estados Unidos y Rusia, bautizado como “Perezagrusca”, establecer cierta cooperación de la OTAN con Rusia. En realidad fue un tanteo de la posibilidad de una suave y bien camuflada expansión del dominio norteamericano hacia este país.
De allí surgió en la reunión de Lisboa de la Alianza en 2010, a la que asistió el presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, considerado en Washington como pro atlantista, el “Consejo de la OTAN – Rusia” prometiendo la seguridad y prosperidad para el pueblo de aquel país. Sin embargo, lo que Medvédev y Obama caracterizaron como un momento “histórico” en relaciones entre la OTAN y Rusia no duró mucho.
El principio de igualdad que reclamaba el presidente Medvédev en relaciones con la Alianza nunca fue aceptado por la mayoría de sus miembros y en especial por Polonia y los países bálticos. Todo fue un juego de distracción y de desinformación. Mientras Barack Obama hablaba del acercamiento con Rusia, la OTAN puso en marcha un plan secreto para instalar bases militares en Polonia, Lituania, Estonia y Letonia y concretaba detalles de la instalación de Sistemas Antimisiles en estos países. También estaba en su fase final la preparación de un golpe de Estado en Ucrania. Los futuros pro nazi miembros de Maidan ya estaban recibiendo la preparación militar en Polonia y Lituania.
El Nuevo Concepto Estratégico para los años 2010 – 2020 elaborado en Lisboa formalizó en realidad lo que uno de los famosos especialistas en el Sistema Económico Mundial, Samir Amin, llamó el concepto del “imperialismo colectivo” que se ve claramente en la guerra mediática, económica y financiera contra Rusia que emprendió la OTAN bajo el liderazgo de Washington aprovechando el golpe de Estado que ellos mismos promovieron en Ucrania. La desinformación hábilmente propagada reemplazó la verdad convirtiendo a Rusia que no tenía nada que ver en “agresor” y a los nazis ucranianos en “víctimas”.
A la vez Polonia y los países bálticos siguiendo las instrucciones del departamento de Estado norteamericano iniciaron una campaña histérica sobre una inminente invasión rusa. Aprovechando el momento, uno de sus curadores del norte, el Director de Asuntos Europeos en el Consejo de Seguridad Nacional, Charles Kupchan, hizo una advertencia precisamente un día antes de la visita de Obama a Estonia que “Rusia no debe ni pensar meterse en Estonia o en cualquier otro miembro de la OTAN”. También el jefe real de la OTAN, el general norteamericano Philip Breedlove lanzó una amenaza a Rusia ordenando reforzar la capacidad bélica de la Alianza en “el aire, tierra y mar”.
Se espera que en la cumbre de septiembre de 2014 de Cardiff, Reino Unido, se modificará el llamado Nuevo Concepto Estratégico de la Alianza elaborado para el período 2010 – 2020 teniendo en cuenta los acontecimientos en Ucrania, Siria e Irak, dando el visto bueno a la creación de bases militares permanentes en Polonia y los países bálticos utilizando el Acta de Prevención de la Agresión Rusa (RAPA) elaborado por el Congreso norteamericano y dirigido hacia el rearme de Europa del Este. También Washington, que paga el 73 por ciento del presupuesto de la OTAN, exigirá mayor aporte de los miembros al mantenimiento de la capacidad bélica de la Alianza y poner en orden las fuerzas armadas de cada país que reciben menos de un por ciento del presupuesto estatal.
Para darse cuenta de la situación de las fuerzas armadas de los miembros de la OTAN que inventaron a Rusia como el “nuevo enemigo” habría que citar lo que la más importante revista alemana Der Spiegel reveló sobre el estado de preparación de los militares alemanes para una posible confrontación. Dice la publicación que de los 109 aviones Euro Fighters solamente 8 son disponibles para el combate y de los 67 helicópteros CH-53 sólo siete pueden volar. Esta es la situación en la mayoría de los miembros de la Alianza.
La Apariencia y la Realidad están en completa contradicción en la OTAN, igual como pasó en la “Guerra de las Galaxias” difundida hábilmente por el aparato propagandístico del gobierno de Reagan en los años 1980 que hizo asustar a los dirigentes soviéticos iniciándose la incertidumbre. Ahora la OTAN está lanzando una campaña propagandística parecida olvidándose que la Rusia de ahora aprendió de las experiencias del pasado y sabe perfectamente lo que significa la frase escrita por el poeta alemán Friederich Freiher von Hardenberg: ”Cuando veas un gigante, examina antes la posición del sol; no vaya a ser la sombra de un pigmeo”. Texto: V. Peláez. Ver también: 'Buscando al enemigo...'

6 sept. 2014

Relaciones de poder (II de II)

IV – CATASTRO DE LOS CONOCIMIENTOS

Ya existen muchos niños que creen que los pollos nunca fueron seres vivos que caminaban, comían y hacían caca, antes de que el hombre los matara para comerlos. Otros niños, y ya no tan niños, creen que Internet es el oráculo de todos los tiempos que tiene las respuestas para resolver todo de inmediato apretando un par de teclas. Ya no hace falta perder tiempo concurriendo a bibliotecas o consultando con otras personas. Tampoco tiene vigencia la pregunta sobre ¿de dónde vienen las cosas? Por ejemplo, ¿de dónde surgió Internet? Respuesta: del Pentágono. El origen militar de esta tecnología, ¿no habrá dejado una impronta en ella? La mera pregunta amerita la lapidación, eso sí: occidental. Semejante osadía es tildada de exageración, de pesimismo, de posición “ultra”, como denominaban los militares a los opositores durante la última dictadura en Argentina. Nuevamente surge la dicotomía: estar a favor o en contra, jamás en un borde pensante.

Ya no es tal la consciencia de que los conocimientos son producidos socialmente –se trate de filosofía, economía, medicina, astronomía o tecnologías varias; se trata de producciones sociohistóricas y, por lo tanto, que trans–portan sus orígenes y devenires. Tal consciencia está desapareciendo en aras de la inmediatez que envenena el deseo de búsqueda, de experienciar y de experimentar, que envenena el deseo como producción de vida, para confundirlo con un puro y pobre “deseo de consumir”. De tal manera, el conocimiento y sus aplicaciones también han pasado a ser bienes de consumo, mercancías. Como contribución a la pobreza, a la ignorancia y al individualismo todo esto resulta muy positivo.
No se trata tanto de descartar o eliminar teorías, planteos o tecnologías, sino de pararse frente a ellos desde la interrogación. La información es un material irremplazable para poder pensar, es una de sus materias primas. La actual erradicación de la actitud crítica, no tiene nada que envidiarle al nazismo, sólo que ahora está funcionando en las “democracias occidentales” y entonces, al parecer, no hay nada que decir. Ese gran estratega del siglo XIX que fue Clausewitz, planteó: “la guerra es la política por otros medios”. Deleuze, lúcido y potente observador y pensador de la vida, se encargó de efectuar la inversión de dicha tesis, diciendo que “la política es la guerra por otros medios”. La política, de la que las prácticas gubernamentales sólo constituyen la parte visible del iceberg, incluye la militarización de los conocimientos, y en el acto de someter al conjunto de la sociedad civil al régimen militar, esto se verifica de modo impactante hasta el día de hoy. Hay que considerar que en este tipo de regímenes, podemos encontrar tanto el campo de concentración como la ficha para la seguridad social, todo es parte de un orden registrado tecnológicamente.

V – CIENCIA

La parcelación de los saberes y las históricas separaciones entre ciencia–literatura, ciencia–política y ciencia–ideología, remozadas por el neoliberalismo en la profundización de la división del trabajo, han tenido gran éxito en mantener a cada individuo–clase [en este caso científico–intelectual] en su «corral» [gabinete especializado, corporaciones profesionales y/o empresariales], haciendo lo que «sabe» [de acuerdo a la capacitación recibida] y «debe» [hacer lo que se le pide sin más]. Surgió así la proliferación de “jergas” que, por una parte cierran las posibilidades de circulación entre saberes, pero por otra utilizan a los medios de comunicación masiva para publicitar y legitimar sus límpidos descubrimientos o investigaciones científicas.
Así, mientras la ciencia política instala las miradas en la producción de consenso, en las bondades de la democracia representativa, en la lógica partidaria, en la realpolitik; las ciencias del hombre se mantienen incólumes en el disciplinamiento social, las ciencias médicas comparten sus avances sin dejar de prescribir lo que hay que hacer, y las exactas y naturales se preocupan por dar al público un saber simplificado de sus descubrimientos y aplicaciones. Acertijos, cirugías filmadas, explicaciones neutras de los procesos vitales y de su destrucción por el hombre, etc. Todo en un mismo tenor que resulta apacible y preocupante a la vez: – ¡Qué barbaridad el cambio climático! ¡Cuántas especies están desapareciendo! Pero dime Rosa: ¿qué hay de cenar?
En la divulgación masiva ni siquiera hay que probar las hipótesis, el público no pregunta pero reproduce. Una señora habla del “mapa genético” en la cola del supermercado, un vecino le dice a otro la marca del medicamento para dejar de fumar que encontró en una revista, en el colectivo un joven relata con sumo entusiasmo a un compañero las técnicas de tortura que vio descriptas en Discovery, History o Natgeo. Las nuevas tecnologías de la manipulación de la vida y de la muerte y su eficacia comprobada, tienen un lugar preferencial en un sinnúmero de canales de televisión abierta y por cable, además de Internet. Pero eso sí, todo es presentado con un relato objetivo y científico, todo aparece como parte de la nueva sistematización de los conocimientos. Facebook y twitter han capturado la noción de redes sociales, el “periodismo criminológico” y la naturalización del vocabulario jurídico penal, los realitis policiales y la naturalización de los operativos; y los “des–informativos” que no se quedan atrás de la CNN ni de los multimedios, incluyendo cada vez más al público como reporteros aficionados. La muerte o el despojo de unos en aras de la vida y la preservación de la propiedad privada de otros. Matar un delincuente para que los buenos ciudadanos y sus familias estén tranquilos, sacarse a los pobres de encima para embellecer la ciudad. – ¡Háganlo de una vez!, vocifera la ciudadanía democrática. Complicidad civil, microfascismo, legitimación de las prácticas, producción de subjetividad. De tal manera, la gran dictadura de la Verdad científica revelada, filmada e informatizada, tiene muchos colaboradores en el seno de las sociedades actuales y, como hemos visto sucintamente, los mass media y las nuevas tecnologías desempeñan un papel fundamental en los procesos de naturalización, de disciplinamiento, de producción de realidad y de control social. Los conocimientos se han transformado en empresas, que salen a la búsqueda de pasantes y adscriptos en las propias universidades.
Las tecnologías no se detuvieron en la investigación y producción de nuevas armas –en sentido estricto, sino que ampliaron la noción de armas abarcando a todas las ciencias en su ilimitada búsqueda de dominar, someter y eventualmente destruir a los “enemigos de la sociedad”. Deben mencionarse a manera de ejemplos, las investigaciones sobre los umbrales del dolor; la producción bacteriológica con claros y directos fines militares; las técnicas de interrogatorio, las experimentaciones con nuevos fármacos en enfermedades producidas adrede, el empleo de la fotografía y luego del cine para planificar los ataques aéreos, documentar los daños ocasionados por los bombardeos y realizar el control de su precisión. La explosión de las telecomunicaciones con los medios de comunicación de masas y su papel fundamental en la producción de realidad y subjetividad, fueron herramientas exploradas y aplicadas por el nazismo, aunque no sólo por este.
¿Ha sido el nazismo el creador de la ilimitada, sufriente y aberrante experimentación científica sobre seres vivos “inferiores” –hasta conducirlos a la muerte como “efecto secundario, irrelevante o colateral”? ¿O el nazismo, en tanto que producción sociohistórica, posibilitó e inclusive dejó registro fílmico de la puesta en acto de una ideología capaz de practicar semejantes aberraciones, gracias a que compartían orígenes mesiánicos comunes con innumerables comunidades, sin excluir las científicas? ¿Se puede hablar aún hoy de consecuencias accidentales o habría que considerarlas inscriptas en la valorización que de la vida hace el capital?
Es necesario poner reparos ante la Verdad con mayúscula. Foucault ha propuesto reemplazar los «criterios de verdad» por «regímenes de verdad». Y no se trata de una transformación simplemente terminológica. Al hablar de «régimen de verdad», se hace referencia a la capacidad que tiene el poder para producir realidades, discursos y rituales de verdad propios. Este planteo permite considerar un juego de relaciones entre el régimen social imperante, el funcionamiento de los discursos del poder en torno al estatuto de la verdad, y los procedimientos científicos seleccionados para la obtención de la verdad. Pero de esto sí que no se habla. Entonces, ¿no es la misma ciencia la que alberga en su seno el ejercicio abierto de la violencia bajo una política de neutralidad que permite que, anacrónicamente y en nombre del progreso, se lleven a cabo todo tipo de prácticas y experimentaciones con nulos cuestionamientos éticos? La vida considerada sólo como materia, como elemento útil a la ciencia y por su intermedio a la humanidad. Ficción, pura ficción. Negocios son negocios. Es más ¿puede conjugarse una ética de la vida con la ética del capital? Alemania estaba construyendo la bomba atómica. También la U.R.S.S. y los Estados Unidos. Cuesta encontrar las diferencias. ¿Habría que hacerlo? Finalmente fue Estados Unidos quien la lanzó, pero sólo como medio disuasivo, fue para pacificar el mundo. Simplificación. Otra vez el lenguaje, otra vez la vida, otra vez la muerte, otra vez el poder.
La preocupación del Estado [de los Estados] por la gestión política de la vida no fue un invento de Hitler sino que data del siglo XVIII. Surgió en referencia a la necesidad de evitar la disminución de la cantidad de población, de trabajadores y potenciales trabajadores, las mujeres y los niños. La mano de obra debía estar garantizada de alguna manera, la población debía aumentar para sostener y acrecentar el desarrollo de la nueva organización socioeconómica. El cuerpo viviente se convirtió en objeto a gobernar no tanto por su valor intrínseco, sino como sede de la potencia a intercambiar: la fuerza de trabajo transformada en mercancía. Y la necesidad de intervenir en este reaseguro, dio lugar a la diagramación de políticas públicas para una determinada población. Esto abarcó el campo sanitario, las normas de higiene, la organización familiar y crianza de los hijos, la composición de las razas, las pautas morales, la longevidad de las comunidades, la mortalidad infantil, etc. Allí presentes, nuevamente, los expertos y la ciencia, allí y siempre, con mayor o menor sofisticación. El nazismo, entonces, no hizo más que tomar estos preceptos y compaginar la tabla de efectos deseados para la gran Alemania. La mano de obra estaba garantizada por la militarización de la sociedad (servicio militar obligatorio) y por el trabajo forzado de los presos y víctimas hacinadas en los campos de concentración. No indicó lo que había que hacer sino los resultados a lograr, y dio rienda libre a la experimentación científica para alcanzar sus metas. Así ocurrieron las atrocidades que tomaron estado público luego de la caída del III Reich, pero que allí no terminaron. Las violaciones, las esterilizaciones, las experimentaciones tortuosas, la muerte en las cámaras de gas o en las barracas y otras monstruosidades corresponden a lo que sabemos del nazismo. Las ablaciones de órganos a prisioneros, la manipulación genética con supuestos fines humanitarios, la inoculación de virus o bacterias para probar determinados fármacos, las prácticas invasivas ilimitadas, las experimentaciones en instituciones cerradas, no han cesado sino todo lo contrario. Hoy no se habla de una raza superior, pero está en ciernes la elección del color de ojos de los hijos, del sexo, del cabello, etc., etc. Otra vez la naturalización hace que todo suene inocente, pero nuevamente estamos viendo la punta del iceberg. En la sociedad de la información ya nadie puede aducir el total desconocimiento, paradojas del sistema. Como dijo Eduardo Tato Pavlovsky “ya no hay distraídos o neutrales en Latinoamérica. Ya no hay teoría que salve a nadie”. Me permito hacer extensiva la aseveración a todo el mundo. Científicos–tecnócratas nuestros de cada día, la neutralidad no ha muerto sino que nunca existió. No hay gestión política de la vida, hay intervención del poder en la vida, eso es la biopolítica. No hay investigación, ni prácticas inocentes, la ética tiene nombre, se llama responsabilidad por los propios actos en cada instante y a cada paso. Habitantes del planeta, se impone pensar en contra del convencimiento, no hay poder bueno, el poder siempre es `poder sobre´. Habitantes del planeta: jamás renunciéis a pensar; si no amáis al nazismo no améis la dictadura tecnocrática de los expertos, si no amáis la dictadura no améis al capitalismo, porque es su mentor, y si no amáis al capitalismo intentad navegar por la vida experimentando la potencia del deseo como producción y del pensamiento como creación. Texto: Isabel Navarrete. Ver: 'Parte I':

5 sept. 2014

Relaciones de poder (I de II)

I – APUNTES

En el proceso de instauración del capitalismo, una de sus tareas primordiales fue “solucionar” la fragmentación político–territorial. La nueva organización necesitaba concentrar el poder político y garantizar la libertad económica. Así surgió el Estado moderno. Pero esta organización requirió diferentes tiempos y la necesidad de lograr, dentro del sistema interestatal, tanto la cohesión interna como el fortalecimiento militar frente a agresiones externas. De tal modo, unido a la noción de soberanía, el Estado tiene necesidad de devenir nación, de crear un pueblo con un destino trascendente. Los Estados nación soberanos europeos, por lo tanto, fueron los encargados en Occidente de realizar las transformaciones políticas, sociales y económicas de aquel continente. Debe darse a este surgimiento la importancia que requiere, ya que este Estado se constituiría en la piedra angular del nuevo modo de producción, instaurándose como garante del capital. Una nueva lógica había sido fundada. Fundada sobre dicotomías y ficciones que pasaron a regir los patrones del funcionamiento social. Se dejan señaladas: la ficción del contrato social, la separación del Estado y la sociedad civil, de la política y la economía, las ficciones de la libertad individual, del trabajador libre, y de la igualdad jurídica entre otras.
Que el naciente sistema se fuera organizando sobre ficciones no impidió que estas adquirieran legitimación y altos grados de eficacia, produciendo efectos comprobables tanto en los sujetos como en las relaciones sociales. El capitalismo necesitaba imponer racionalmente dichas ficciones como verdades, con el fin de encubrir el proceso histórico que le dio surgimiento. Denominamos a este mecanismo con el nombre de naturalización. En este sentido, puede decirse que no son pocas las relaciones entre ficción y creencia, dado que ninguna de las dos necesita ser demostrada como cierta para lograr eficacia, incluso a pesar de sus inconsistencias. La eficacia de estas ficciones queda demostrada en los actos de gobierno, que se apoyan indiscutidamente en ellas; pero también ocurre lo mismo en cualquier accionar social que, supuestamente, estaría por fuera de las relaciones de poder. El Estado–nación, autolegitimado y establecido como un superespacio legitimador que concentra el poder político y el monopolio del uso de la fuerza legítima, es un elemento indispensable en la producción de realidad y subjetividad, cuestiones que deben ser tenidas en cuenta para el análisis y la comprensión de los procesos histórico–sociales, políticos y económicos entre los que se encuentra el nazismo, tema que hoy nos ocupa.

Ahora bien, la consolidación de los Estados nacionales demandó diferentes tiempos y características, siendo Alemania uno de los últimos países en lograr la unificación política y la modernización social, a lo largo del siglo XIX. Entonces, la noción de nacionalsocialismo encuentra ya sus raíces en estas problemáticas, y se liga a las ideas que plantean la necesidad de consolidar a Alemania como un Estado nacional unificado. Las ideas tradicionales alemanas ya planteaban por aquel entonces no sólo la conformación de un imperio pangermánico que comprendiera a Austria y otros territorios de lengua alemana sino su reconocimiento como potencia hegemónica de Europa. Estas ideas estuvieron presentes en los movimientos anexionistas durante la Primera Guerra mundial unidas a la esperada consumación de aquel destino trascendente del pueblo alemán. La derrota de Alemania en 1918, con las tremendas consecuencias económicas y psicológicas, dio lugar a la fundación y ascenso del nacionalsocialismo, que adquirió una adhesión inusitada al dar cuerpo a la tradición histórica conservadora mencionada anteriormente. También hay que considerar como precursores, además del nacionalismo antieslavo y antisemítico de Austria y Bohemia, las imbricaciones religiosas unidas al concepto católico de la gran Alemania. Estas variables, sumadas al militarismo durante la Primera Guerra mundial, al fantasma del comunismo y al crack bursátil en octubre de 1929 –que “inauguró la “gran depresión”, abonaron el terreno para dar lugar a los acontecimientos de 1933. Es decir que Hitler no fue el creador del nacionalsocialismo, sino un líder con gran capacidad de manejo de las masas producido por la propia sociedad alemana, deseosa de encontrar “un orden” tranquilizador y conducente a la grandeza de Alemania. Hitler encarnó al nacionalsocialismo.

II – GUERRA

¿Por qué siguen existiendo las guerras? Probablemente surgirán muchas especulaciones y cada uno pensará en batallas históricas, en invasiones actuales con variadas fundamentaciones, en situaciones de las que está supuestamente “informado”. Con referencia a las guerras mundiales: la primera, desembocó en la consumación del autoritarismo mesiánico hitleriano; la segunda, marcó la caída del III Reich y el bombardeo de Estados Unidos a Japón con bombas nucleares, dando lugar a muchas otras explosiones en torno a la vida –generalmente revestidas de “progreso”, que vale la pena analizar. Y ahora quizás adquiera más sentido la larga introducción sobre las implicancias del Estado nación, que deberá ser tenida en consideración a lo largo de toda la exposición.
El siglo XX ha mostrado y confirmado, por si quedaban dudas al respecto, que el conocimiento–mercancía no hace buenos a los seres humanos. También ha demostrado que la producción de conocimientos entra ineludiblemente en conexiones complejas y difusas con el poder, y por ende con el capital. Claro que esto no fue una invención de la modernidad, pues ya en la civilización egipcia, por dar un ejemplo, quien sabía leer y escribir tenía un lugar social y políticamente destacado. Pero la fragmentación de los saberes, la súper especialización, y las revoluciones tecnológicas producidas en el siglo XX, no encuentran parangón con ningún otro tiempo histórico. Es que los acontecimientos adquirieron otra dimensión, otras velocidades, no sólo en sentido cuantitativo sino también cualitativo. Y la tecnificación del Estado y las guerras formaron parte de esos acontecimientos, al igual que la industria automotriz, la producción de energía nuclear y las telecomunicaciones entre otros. Se dirá que siempre hubo guerras. Es cierto. Pero una nueva característica de la modernidad es la tecnologización de la guerra: “Según Einstein, el desarrollo de la bomba atómica hizo necesaria la invención de la bomba informática, de la bomba de la información totalitaria.”
Ford, ese revolucionario del capital industrial creador de la producción y del consumo en masa, no dudó en producir y vender todo tipo de vehículos para la guerra –“negocios son negocios”, aunque tampoco ocultó su simpatía por Hitler bastante antes de 1933. Hitler declaró en 1931 a Detroit News: “Considero a Henry Ford como mi inspiración”. En 1939, las filiales alemanas de General Motors (Opel) y Ford suministraron un 70 por ciento de los vehículos y otro buen porcentaje de aviones vendidos en el mercado alemán para uso bélico. Ford y otros muchos estadounidenses no fueron los únicos “simpatizantes” no–alemanes del nazismo, una obviedad para Suiza y Austria, aunque también para Argentina y muchos otros. Estos elementos requieren ser tomados en consideración para comprender las múltiples dimensiones del fenómeno nazi.
¿Que por qué decimos esto aquí y ahora? Porque el nazismo se constituyó como corporización del nacionalsocialismo, en tanto que conglomerado de operaciones ideológicas y de tecnologías políticas, en tanto que movimiento ligado a la cultura de masas y potente máquina de guerra. El nacionalsocialismo no comenzó en el Tratado de Versalles (París, 1919) finalizada la Primera Guerra Mundial, ni finalizó luego de la Segunda. El nazismo fue un gran exponente del intento de resolución de una profunda crisis a la manera fundamentalista, con su componente mesiánico–religioso–conservador. Puso todo en juego, invadió territorios, se lanzó a la conquista del espacio vital, intentó arrasar con las diferencias en un proceso de unificación y simplificación de la realidad, se arrogó el poder sobre la vida y la muerte. Dicho esto, entonces, nos vamos aproximando a la razón de ser de las guerras: la ambición de poder, de superioridad y de dominación, que no puede ser desvinculada de la mortífera generación de capital obtenida de la producción y venta de armamentos cada vez más eficaces y sofisticados y que marcha, junto con el narcotráfico, a la cabeza de la tabla de las superganancias. En todos estos procesos intervienen conocimientos multidisciplinarios científicos y tecnológicos.

III – ECONOMÍA–POLÍTICA–PODER

Paralelamente al desarrollo de las fuerzas productivas, en el capitalismo las guerras adquirieron intensidades y cualidades inusitadas. Si bien en organizaciones socioeconómicas previas las luchas también estuvieron en relación con la obtención de riquezas, apropiación de recursos naturales, alimentarios y de mano de obra barata, con la multiplicación de la fuerza de trabajo gracias a la imposición de las nuevas relaciones de producción, (capitalistas –propietarios de los medios de producción y trabajadores –propietarios de su sola fuerza de trabajo) el hiperdesarrollo quedó garantizado por medios violentos. Porque este proceso no tuvo un ápice de pacifismo. No hay que olvidar que los campesinos del feudalismo fueron arrancados de las tierras comunales a sangre y fuego. Tres fueron sus opciones: la muerte, la marginalidad, o el ingreso a las fábricas. La invención del dinero como único medio de intercambio y su “indispensabilidad” para la satisfacción de las necesidades primarias, selló el surgimiento y reproducción del capital y, de tal manera, de la reproducción de las relaciones sociales del sistema.
Estas luchas desiguales lideradas por los países más desarrollados, también emplearon (y lo siguen haciendo) las nociones de patria, de raza, de supremacía del hombre blanco, del respeto a las fuerzas armadas, de obediencia, de muerte por la bandera, de producir invasiones en otros países para liberar a los pueblos del yugo dictatorial (noción aplicada predominantemente a pueblos no–occidentales), etc. Hace demasiado tiempo que se descubrió que la mejor manera de evitar las críticas de los ciudadanos a los gobernantes, es distraerlos inventando una guerra. Externalizar al enemigo, ese siniestro juego del poder. Por supuesto que en estos procesos las purgas internas de opositores son importantísimas, pero quedan opacadas por la batalla contra “lo extranjero”. Luego, la justificación de tales prácticas descansará en la argumentación que los sindica como “enemigos de la patria, de los valores occidentales y cristianos…”, y la lista podría extenderse largamente. Y aquí hace su entrada el lenguaje, que está en relación con las formas de transmitir, informar, consignar, legislar, juzgar…
Quizás lo inquietante del lenguaje se encuentre en su poder, o en cómo circulan en él las relaciones de poder. ¿Por qué los campos de prisioneros del nazismo son llamados “campos de concentración”, “campos de exterminio” o “fábricas de la muerte” –y nadie puede dudar de la monstruosidad de su existencia cierta, mientras que se admite que Guantánamo sea presentada como una “base” en un territorio extranjero ocupado por Estados Unidos, “albergando” a prisioneros sin haber sido juzgados, donde abiertamente se practica la tortura y todo tipo de violaciones de derechos? O ¿por qué el Muro de Berlín, fue denominado el “Muro de la vergüenza”, que sin duda lo fue, al igual que todo muro; y sin embargo se admite internacionalmente, mas  allá de críticas edulcoradas, la construcción del denominado “Muro Fronterizo” que los Estados Unidos está interponiendo con México; o la denominada “barrera” que Israel está interponiendo con Cisjordania –sobre el territorio cisjordano– violando las resoluciones de la ONU y a contramano de expresiones –que allí quedan– de muchos gobiernos y organizaciones? ¿Acaso las acciones israelíes no constituyen una conquista del espacio vital? Sin duda, mucho por revisar y con urgencia.
Como puede observarse, tenemos hasta el momento unos cuantos problemas graves. No se ve o no se quiere ver cómo las relaciones de poder, por las que circulan la ideología, la política, la economía y los conocimientos, habitan y capturan el lenguaje. El nazismo lo tenía muy claro cuando intervino desde el vamos sobre él: Cómo hablar y de qué hablar (reducción de la riqueza lingüística, cambios de sentido, abundancia de siglas y frases hechas, palabras clave, etc.). Estados Unidos nunca estuvo rezagado, de Europa habría que revisar si algún Estado queda excluido, tarea ardua, delicada y sutil como para ser abordada a la ligera. En América Latina, y particularmente en Argentina podríamos encontrar riquísimos ejemplos durante el siglo XX; por mencionar el más próximo en tiempo y espacio, específicamente en la década del 70, entorno de la última dictadura militar y a partir de ella.
Volviendo al nazismo, convengamos en que “devino un enemigo” de los Aliados cuando sus ambiciones invadieron o desbordaron el mapa de intereses del bloque occidental, en concordia con su ilimitado fundamentalismo mesiánico. El peligro se anunció cuando su lucha por la hegemonía del continente europeo se materializó. Aún así, las cosas no fueron tan límpidas ni las posiciones tan resueltas. Lo que se pone en evidencia es que la flexibilidad del capitalismo admite una interesante variedad de regímenes y variables políticas, como por ejemplo el fascismo, el nazismo, el estalinismo, las dominaciones coloniales, las monarquías constitucionales, las dictaduras africanas, americanas y asiáticas. Son denominados regímenes de excepción, pero en tanto que el Estado persiste, coinciden con el capitalismo y sus preceptos. El nazismo no alteró en absoluto las instituciones capitalistas, todo lo contrario, arrancó a los ejércitos con la religión cristiana, exacerbó la institucionalización de la guerra, de la obediencia y de la economía de mercado. El III Reich y las ambiciones imperialistas de otros países occidentales –en muchos casos consumadas, tienen demasiados elementos en común. Texto: Isabel Navarrete. Ver: 'Parte II'.